La guerra económica que enfrentamos

Con el triunfo revolucionario se inició el proceso de nacionalización de empresas estadounidenses, y la respuesta de Estados Unidos, en 1960, fue reducir la cuota de azúcar cubano. Así aparecían los primeros indicios del bloqueo, que al principio excluía alimentos y medicamentos, pero ya en 1962 fue total.

Ante esta situación, la respuesta de Fidel fue contundente, el 15 de octubre de 1960 expresó: «Si a nosotros nos siguen las agresiones económicas, nosotros seguimos nacionalizando empresas norteamericanas».

Para el 4 de marzo de 1961, en su discurso por el 1er. aniversario del sabotaje al vapor La Coubre, ya Fidel advertía que los Estados Unidos «están planeando un bloqueo total». Y tenía toda la razón, a principios de ese mismo año llegó a la Casa Blanca John F. Kennedy, quien durante su mandato oficializó el criminal bloqueo, el 3 de febrero de 1962.

Justo un día después, Fidel afirmaba que ante las agresiones había que «sencillamente trabajar más, hay que tomar más interés en todo, hay que triplicar el cuidado y la atención en la producción, en las fábricas, en las cooperativas, en las granjas, en los campos, en todas partes; triplicar el esfuerzo para extraer el máximo de nuestra riqueza para ir resistiendo el bloqueo en estos meses, y quizá años largos de lucha».

Durante el corto Gobierno de Kennedy se aplicaron medidas contra nuestro país con el interés de destruirnos y aislarnos y, en 1963, durante la celebración por el aniversario tres de los Comités de Defensa de la Revolución, Fidel recalcaba la resistencia del pueblo cubano: «Es verdad que aún estamos bajo el bloqueo imperialista; es verdad que los imperialistas tratan de estrechar ese bloqueo, y que no sabemos cuán largo tiempo tendremos que resistir esa situación. ¡Y la resistiremos! ¡Porque nuestra bandera revolucionaria no se plegará jamás! ¡Porque la frente alta de esta nación no se doblegará jamás! Porque afrontaremos los riesgos que sean necesarios cuanto tiempo sea necesario. Porque nosotros asumimos las responsabilidades plenas de nuestra conducta, de nuestra historia, de nuestra Revolución».

JOHNSON INCREMENTA EL CHANTAJE

De noviembre de 1963 a enero de 1969 toma la presidencia estadounidense Lyndon B. Johnson, quien puso en práctica toda una serie de iniciativas legislativas de amplio carácter extraterritorial contra Cuba. Utilizó los alimentos como arma política, obstaculizó la transportación marítima de mercancías desde y hacia Cuba y trató de dañar la comercialización del níquel cubano con naciones de Europa Occidental y con la URSS.

La respuesta del Comandante en Jefe fue contundente: «Darles duro en la agricultura a los yankis es derrotar el arma principal, o una de las armas principales que han estado empleando contra nuestra Revolución, que es el arma del bloqueo económico, es decir, el arma del hambre». (Discurso de Clausura del Tercer Congreso Nacional de la anap, el 18 de mayo de 1967).

Diez años después ya había concluido su mandato Johnson y pasaron por la Casa Blanca, Richard Nixon (1969-1974) y Gerald Ford (1974-1977), gobiernos que incrementaron la hostilidad, los ataques y el terrorismo. Y bajo la administración Nixon se realizaron numerosas conspiraciones para ultimar al Presidente cubano.

Durante el Segundo Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 24 de diciembre de 1977, Fidel resumía la política de Estados Unidos hacia Cuba durante esos años: «El bloqueo se mantiene. Lo inmoral de esta política de Estados Unidos es que pretende utilizar el bloqueo como un arma de negociación con nosotros».

Durante los años de 1977 a 1981, la presidencia estadounidense estuvo a cargo de Jimmy Carter y durante su gobierno se realizaron grandes esfuerzos por promover, a través de cualquier vía, el descrédito internacional de Cuba.

Sin embargo, Fidel respondía a los estadounidenses con una interrogante: «¿Cómo puede hablar de derechos humanos el gobierno imperialista que mantiene una base militar por la fuerza en nuestro territorio, y somete a nuestro pueblo a un criminal bloqueo económico?». (Discurso del Acto Central por el xxv Aniversario de los Asaltos a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1978).

De 1981 a 2001 tres inquilinos pasaron por la Casa Blanca: Ronald Reagan (1981-1989), George H. W. Bush (1989-1993) y Bill Clinton (1993- 2001), cual de los tres con una postura más anticubana.

Durante el mandato de Reagan fueron implantadas nuevas disposiciones para el recrudecimiento del bloqueo, que se extendieron también al terreno de la propaganda con el propósito de desarrollar presiones públicas contra Cuba y fomentar la subversión interna.

TORRICELLI Y HELMS-BURTON

En el mandato de Bush se aprobó la Ley Torricelli, reforzando el carácter extraterritorial del bloqueo. Y en 1992, durante un encuentro con los Pastores por la Paz, Fidel explica: «El bloqueo es algo más que prohibir la venta de mercancías de Estados Unidos, impedir comprar o vender en Estados Unidos, es una feroz presión y una feroz persecución para evitar que nosotros hagamos operaciones comerciales de ningún tipo, y todo ese poderío inmenso está concentrado hoy contra nuestro país».

Bill Clinton dedicó grandes esfuerzos y fondos para implementar la penetración ideológica y cultural en Cuba, unido al estímulo a la disidencia contrarrevolucionaria interna. Y fue durante su gobierno, en 1996, que se aprobó la arbitraria Ley Helms-Burton.

En los años de Clinton, nuestro Comandante habló en numerosas ocasiones sobre el bloqueo, quizá por ese creciente interés estadounidense de acabarnos, ya no solo en el aspecto económico, sino también intentando subvertir el orden interno para lograr supuestos cambios políticos.

Fidel, en estas palabras, expresadas en 1994, sintetiza la actitud de nuestra Isla ante esta situación: «Para nosotros es inaceptable la cuestión del cese del bloqueo a cambio de concesiones políticas, concesiones que corresponden a la soberanía de nuestro país. Es absolutamente inaceptable, es indignante, es irritante y, realmente, preferimos perecer a renunciar a nuestra soberanía».

En 1995, en el propio territorio estadounidense (Nueva York), el líder revolucionario esclarecía un concepto, que hasta la actualidad causa duda, pues muchos se refieren indistintamente a embargo o bloqueo, no obstante: «Con relación a Cuba no hay solo embargo, el embargo es una palabra piadosa. Nosotros decimos bloqueo; pero lo que ha habido con relación a Cuba es realmente una guerra económica, una guerra política».

A finales del siglo XX, Fidel explicaba que «los gobiernos de Estados Unidos nos han dado una posibilidad de luchar a plenitud al bloquearnos, hostigarnos constantemente y excluirnos de todo, felices incluso de estar excluidos a cambio de la libertad de poder hablar sin compromisos en cualquier tribuna del mundo donde hay tantas causas justas que defender». (Discurso pronunciado en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela).

Para 2003 ya estaba instalado en la Casa Blanca George W. Bush (2001-2009), quien dejó claro que Estados Unidos no tiene interés en suavizar las restricciones económicas contra Cuba mientras Fidel Castro permanezca en el poder. Ante esto Fidel recalcó durante el acto por el Día Internacional de los Trabajadores de 2003: «Casi 50 años, el bloqueo más largo de la historia. ¡Gracias, imperio yanki, porque nos hiciste crecer, nos hiciste alcanzar altura al cabo de los años! ¡Coronaste la sangre de todos los cubanos que han luchado».

Nuestro Comandante en Jefe, incluso, cuando ya no ocupaba el cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, desde sus Reflexiones continuaba dando luces de esta política, y no solo condenó el genocida bloqueo sino que siempre se antepuso a cada una de las acciones del gobierno estadounidense con un pensamiento intuitivo.

En el texto, Con los pies sobre la tierra, de 2009, argumentaba: «La Revolución cubana, que el bloqueo y la guerra sucia no han podido destruir, se basa en principios éticos y políticos; es por ello que ha sido capaz de resistir».

En 2016, en el artículo El hermano Obama, expresó una frase que resulta premisa para el pueblo cubano: «Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años… Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado».

Tomado de Granma

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