¿Cómo logró Cuba el milagro de la alfabetización en solo un año?

 

Ningún escenario es mejor que la sala del Museo Nacional de la Campaña de Alfabetización para hablar con su directora, Luisa Yara Campos Gallardo, quien recuerda las palabras de Fidel en las que afirmaba que todo el mundo vendría a preguntar cómo fue posible hacer en un año esta campaña, y asegura: «La génesis de este museo (calle 29e No. 8610, Ciudad Libertad, Marianao, La Habana) está en esa idea del Comandante. Aquí está todo lo que pueda interesar para investigar tanto a los cubanos como al personal de otros países».

En 1961, 100 000 estudiantes convocados por Fidel fueron a los campos de Cuba a alfabetizar. Luego de ofrecernos ese dato, Luisa Yara, como prefiere que la llamen, hace una pausa para recalcar: «De estos 100 000 estudiantes el mayor porciento tenía entre diez y 16 años. Eran niños y adolescentes la mayoría de los estudiantes y maestros que enseñaban a leer y a escribir. El 52 % era de sexo femenino. Eso quiere decir que la familia cubana entendió el mensaje del Comandante».

Rememorando lo que vivía el país en aquellos primeros años de la Revolución, nuestra entrevistada es categórica: «Si la familia cubana no toma esa decisión, nosotros no hubiéramos podido en un año eliminar el analfabetismo. Se desprendió de sus hijos ante una tarea revolucionaria, confiaron en Fidel».

Además de alfabetizar, los jóvenes maestros –muchos de los cuales se separaban por primera vez de la familia– trabajaban con los campesinos en las labores agrícolas durante el día y en la noche daban clases. Aun así, no eran suficientes para erradicar el analfabetismo.

«Por esa razón Fidel convoca a los trabajadores del país, 14 000 se incorporan y el mayor porciento va para los campos de Cuba con un doble objetivo: enseñar y trabajar con nuestras fuerzas armadas en la lucha contra bandidos».

Durante la Campaña de Alfabetización los trabajadores formaron parte de las brigadas Patria o Muerte, mientras los estudiantes integraban las brigadas Conrado Benítez, que lleva el nombre del primer maestro voluntario asesinado durante la campaña.

«Los maestros voluntarios surgen en abril de 1960. Fidel hace un llamado y se incorporan alrededor de 3 000, que van a convertirse en asesores de estos estudiantes y marchan a los campos de Cuba en septiembre de 1960. Ahí se incorpora Conrado Benítez y el 5 de enero de 1961 lo asesinan».

El 23 de enero, durante la graduación del segundo contingente de maestros voluntarios, Fidel informa del asesinato de un joven maestro voluntario: Conrado Benítez, y con voz emocionada, exclama: «¡Después de muerto ese maestro seguirá siendo maestro! (…). Ese maestro es el mártir, cuya sangre servirá para que nosotros nos propongamos, doblemente, ganar la batalla que hemos emprendido contra el analfabetismo (…). El mártir del Año de la Educación, el mártir de los maestros».

La Campaña de Alfabetización comienza en enero de 1961, pero los primeros estudiantes-maestros llegan a las zonas rurales a partir del 3 de mayo. En los primeros meses de aquel año «se hizo un pilotaje que fue en Cayo Coco y en Playa Girón, con estudiantes que pusieron en práctica la cartilla Venceremos y el manual Alfabeticemos», afirma Luisa Yara.

Otro grupo fundamental fue el de los Alfabetizadores Populares en las ciudades. «Ahí estuvieron las amas de casa, los jubilados y algunos estudiantes que enseñaron aquí en la ciudad. Eso hizo posible que entre el campo y la ciudad más de

234 000 personas fueron maestros que surgieron del pueblo. Fidel lo había dicho: “Del pueblo van a surgir los maestros que necesitamos”. Unido a los 34 000 maestros que teníamos graduados, tuvimos 268 420

maestros dedicados a la Campaña de Alfabetización», recuerda.

Profesora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona y autora de varios libros sobre la Campaña de Alfabetización, Luisa Yara no alfabetizó, pero habla de aquella gesta memorable con la misma pasión con la que quiere una madre a sus hijos.

TERRITORIO LIBRE DE ANALFABETISMO

«Esa fue la primera revolución educacional en Cuba. Con los recursos internos en el segundo año de esta Revolución, hacer esta obra tan humana no era comparable con nada anterior.

«En ese año 61 hay tres hechos que para mí tienen una gran importancia: el 16 de abril nos convertimos en socialistas, a Playa Girón se fue a defender el Socialismo, y para mí la tercera gran victoria fue habernos declarado libres de analfabetismo».

Aprendieron a leer y a escribir más de 707 200 analfabetos; en tanto solo quedaron 25 000 haitianos residentes en las zonas agrícolas de Oriente y Camagüey, quienes no dominaban el idioma español, los impedidos físicos y mentales, y  las personas que, por su avanzada edad o deficiente salud fueron declarados inalfabetizables.

El 22 de diciembre Cuba se declara territorio libre de analfabetismo en un inolvidable acto en la Plaza de la Revolución ante una gran multitud de pueblo, presidida por Fidel.

Aquel 22 de diciembre de 1961, las palabras de Fidel resumen esfuerzo: «Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados. Hemos ganado una gran batalla, y hay que llamarlo así –batalla–, porque la victoria contra el analfabetismo en nuestro país se ha logrado mediante una gran batalla, con todas las reglas de una gran batalla. (…) Esa capacidad de crear, ese sacrificio, esa generosidad de unos hacia los otros, esa hermandad que hoy reina en nuestro pueblo. ¡Eso es Socialismo!».

Los que fueron alfabetizados en febrero del año siguiente empezaron la escuela, «comenzaron nuevas tareas: la batalla por el 6to. grado, la batalla por el 9no. grado, poder estudiar y poder llegar a ser universitario. A partir del 24 de febrero de 1962 comienza la etapa del seguimiento», expresa Luisa Yara.

La Campaña de Alfabetización no solo posibilitó reducir el analfabetismo a una mínima expresión en tan solo un año, sino también tendió un puente entre el campo y la ciudad, enalteció valores como la gratitud, la solidaridad y el internacionalismo.

Tomado de Granma

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