La batalla ideológica: uno de los pilares de Cuba en el 2020 (+Audio)

La batalla ideológica: uno de los pilares de Cuba en el 2010

La Patria y sus héroes son sagrados. La Patria es la madre de todos, y sus héroes y heroínas sus hijos ilustres. Si la Patria es agredida o alguno de sus hijos, también se agrede a la casa común.

Nuestros enemigos no cejan de atacarnos, no con balas ni cañones, y sí con todo lo que pueda corromper la unidad, crear caos o dispersión, mancillar la obra o iconos de nuestra historia, provocar inestabilidad o confusión, dispersarnos, retrasar nuestro desarrollo.

Es el escenario que vivimos, continuidad de un 2019 donde cada acción dirigida hacia Cuba -azuzada desde el exterior-, fracasó, pero no por ello quienes usanfelonías contra este pueblo, han dejado ni dejarán de intentarlo una y otra vez, aunque cada tentativa con colmillos afilados, se estrelle contra un muro de resistencia que tiene como ingredientes principales mucho coraje, empuje, convicciones, acciones, apego y fidelidad a una historia depositada que nos hace más fuertes.

Por eso, entre las prioridades del país para el año que comienza, está la batalla ideológica, que implica todo lo demás. Porque se genera en cada pedacito de Cuba, en lo grande y lo más pequeño, y asume como esencia la defensa del país desde las más profundas convicciones: saber qué salvaguardamos para ir a las raíces de lo qué queremos y por qué, para poderlo transmitir, enseñar desde el corazón.

Por eso, ir una y otra vez al estudio de nuestra historia es tan esencial. Porque ahí está el aprendizaje, las lecciones que el tiempo nos deja, la matriz de cómo se formó nuestra nacionalidad, del por qué ese sentimiento de lo que constituye lo cubano desde nosotros mismos y para nosotros.

La batalla ideológica: uno de los pilares de Cuba en el 2010

Cuando el enemigo apunta a desarticular ese pensamiento, no lo hace por gusto. Conoce que ahí están las armas de combate, nuestra memoria histórica. Por eso apunta a desmontar nuestra cultura e idiosincrasia que es también socavar la identidad nacional, para entonces inocular antídotos que desplacen los códigos que soportan las convicciones e ideales de un país, para sustituirlos por otros consustanciales a sus intereses. Cuando la raíz y el tronco que sostienen los pueblos se corroen, entonces es más fácil porque se piensa diferente, y por supuesto, se cae en la trampa de no saber de dónde vienes, qué representas, simplemente te conviertes en rehén donde el componente ideológico inoculado, hace más fácil implantar plataformas de corte capitalista y neoliberal, como los escenarios que se viven actualmente en América Latina.

El enemigo -la administración de Estados Unidos-, apuesta a la subversión contra Cuba como herramienta política y también de carácter económica. Y uno de sus ideales ha estado en dispersar el pensamiento y también la acción del país, para que perdamos el sentido de lo estratégico a futuro. Y es ahí donde se equivocan una y otra vez, porque el sistema socialista cubano tiene entre sus potencialidades, la acción no solo defensiva ante ¨ataques¨ desde hace más de seis décadas, sino además la cualidad de crear y transformar realidades, resolviendo cada desafío que nos ha tocado vivir, pero sin dejar de avanzar. Y eso les molesta a nuestros enemigos.

El 2020 recién comenzó; Cuba se mantiene alerta, porque nuestros enemigos continúan acechando.

Puede escuchar y descargar el audio aquí:

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