Ley Helms-Burton hace imposible futura mejoría de relaciones entre Cuba y Estados Unidos

La Ley Helms-Burton, aprobada por el Congreso norteamericano en 1996 y que codifica el bloqueo de casi 60 años contra la mayor de las Antillas, “se concibió, ante todo, para hacer prácticamente imposible una futura mejoría de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”.
Así lo afirmó Carlos Fernández de Cossío, director general de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), de Cuba, quien reiteró también que La Habana tiene el compromiso de proteger los nexos con el empresariado internacional que lleva años en el país o que pueda llegar en lo adelante.
El mencionado acápite legislativo da la posibilidad a ciudadanos estadounidenses de demandar en las cortes norteamericanas a personas y entidades, incluso de terceros países, que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución el 1ro. de enero de 1959.
Según Fernández de Cossío la controvertida normativa buscó atar las manos de cualquier presidente estadounidense, incluso si ese mandatario consideraba que llegar a un acomodo civilizado y respetuoso entre ambas naciones era de interés de Estados Unidos, o respondía a la voluntad del pueblo de este país y de los cubanoamericanos.
“Si bien esa ley entró en vigor hace 23 años, todas las administraciones hasta ahora habían suspendido la aplicación de su Título III, dados los perjuicios que implicaría para el propio Estados Unidos, cuyo sistema judicial podría tener que lidiar con gran cantidad de demandas, y para aliados con inversiones en el país antillano”, agregó.
El Gobierno de Trump, sin embargo, decidió revertir esa postura y permitir las acciones legales, como parte de una serie de medidas agresivas adoptadas contra el país antillano a pesar de la oposición de diversos sectores estadounidenses.
“Con lo que se inicia ahora, más que buscar la devolución de las propiedades nacionalizadas en Cuba o abandonadas por quienes se fueron de la isla, el objetivo es que estas demandas se conviertan en obstáculos para cualquier futuro arreglo o posible evolución hacia una mejoría en las relaciones”, remarcó el diplomático caribeño.
En referencia a la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubanas o Ley 80, avalada en 1996, señaló que debe recordarse que la isla aprobó una legislación que hace inaplicable ese engendro imperial en la isla, y con el que se compromete a proteger las empresas extranjeras presentes en la nación caribeña.
Esa normativa, explicó el diplomático, plantea la disposición de sentarse con Estados Unidos para buscar solución al tema de las reclamaciones, junto con la compensación que merece el pueblo cubano por los años de agresión contra nuestro país.
El director general de Estados Unidos en el MINREX, dijo que ese instrumento establece que las personas naturales o jurídicas que quieran dañar a Cuba o perjudicar a terceros con reclamaciones en virtud de la Helms-Burton, quedarán fuera de cualquier negociación futura de compensación por las propiedades nacionalizadas.
Fuentes: Portal de la Radio Cubana en Internet, Cubaminrex, Radio Reloj

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