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Este domingo, Día de los Padres, les regalamos una entrevista exclusiva con un papá-periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana. Sobre sus grandes amores nos habla Abdiel Bermúdez.

Buscando en Internet, me llamó la atención que el origen de tu nombre es sinónimo de una personalidad sociable, observadora, persistente, práctica y luchadora ¿Eres así?

Quizás tengo un poco de todo eso y por esta vez Internet no se equivoca. Alguien me dijo que mi nombre quería decir “siervo de Dios”. Yo solo sé que no estoy solo en este mundo, me encanta ayudar a las personas, y creo que también soy un tipo sencillo, no me desviven las grandes cosas de este mundo (aunque quisiera vivir en una casa grande; lo cual no es un deseo compartido por mi mujer, te advierto). Y si algo me define es mi apuesta por el asombro y la sensibilidad en todo momento.

¿Ha marcado un antes y un después en tu vida la decisión de radicar en La Habana?

La Habana nunca fue un sueño. Será porque nací en un pueblo de un municipio de una provincia… Lejos, ¿eh? Siempre que venía a la capital, no demoraba más de 15 días en marcharme. Me encantaba volver a la tranquilidad. Pero la vida tiene sus cosas. Y un día, luego de 5 meses de infausto alquiler holguinero, apareció una posibilidad irrenunciable, sin pretenderla, sin buscarla. Y me decidí. Nadie me trajo. Fue decisión solo de dos, en la intimidad del hogar. Ya llevamos acá cerca de un año, y te aseguro que lejos de todo arrepentimiento. Solo duele que nuestras familias y tantos amigos estén tan lejos.

Contar, analizar, explicar a la audiencia las experiencias y sucesos relacionados a la Covid-19 en Cuba y el mundo sigue siendo un reto para quienes todos los días escogen y apuestan por este periodismo ¿Cómo lo ha vivido Abdiel? ¿Qué sintió ante las reacciones del público a sus comentarios, a sus historias?

Ha sido una experiencia excepcional, un desafío en lo personal y lo profesional. Los desastres imponen nuevas miradas y formas de aproximación a las historias que contamos. La tecnología se ha usado esta vez como nunca. ¡Benditos datos móviles! Y sí he ido hilvanando lo sucedido, ubicando a la gente como protagonista. Y eso muchos lo notan, y lo agradecen. Alguien me dijo un día que el secreto de la comunicación está en no ser diferente. Y yo soy el mismo siempre, cuando comento, cuando hago un reportaje, o una crónica. Ese que ven, soy yo.

¿Qué le pondrías y que le quitarías, si pudieras, a las prácticas periodísticas de nuestros medios?

Si me dejaran, pondría al periodismo en el lugar que merece, y haría menos propaganda y menos mensajes de bien público. Necesitamos más riesgos. Demasiado pedir permiso nos ha hecho mucho daño en términos de pasividad ante la noticia, y cuando hemos tenido la oportunidad de hacer, nos hemos cruzado de brazos; o lo que es peor, nos hemos ido por el triunfalismo y la apología, y así hemos perdido legitimidad ante los públicos. Lo otro que nos falta es capacidad de análisis. Informar no es suficiente, y las redes sociales son más rápidas.

¿Qué es ser padre para Abdiel? ¿Cuánto te ha cambiado? ¿Cómo es cuidar de tu niño y tu familia, y al mismo tiempo estar en medio de la vorágine del trabajo?

Ser padre es un examen de la vida para el que nunca habrá suficiente tiempo de estudio previo. Se aprende sobre la marcha, cada día, dándose golpes. A mí ya me duele la cabeza por los cocotazos que he recibido. Mi esposa, periodista también, me regaña por mis ausencias. Mi hijo de cinco años la escucha y aprende de regaños a papá. Un día me dice que no salga más por el coronavirus, pero cada tarde, cuando llego, la pregunta es la misma: “Papá, ¿qué me trajiste?”. Y si no trabajo, la respuesta es “Nada”. Es complicado, ¿verdad?, porque uno siempre quiere para su hijo lo mejor. Por ese camino andamos. Lo que sí quiero ser es un buen padre. Si mañana mi hijo dice que soy su mejor amigo, lo habré logrado.

¿Cómo quisieras que te recuerde tu hijo?

Más que recordarme, lo que quiero es que me tenga, y que sepa que me tiene. Quiero que aprenda de mí. Que sea mejor que yo. No sé si será periodista. Será lo que quiera ser: veterinario, artista, criminalista… Y su mamá y yo damos hasta lo que no tenemos por estar siempre ahí, para apoyarlo.

¿Qué le dirías a los padres cubanos en su día?

Les diría que abracen muy fuerte a sus hijos, grandes o pequeños. Yo soy hijo. El abrazo de un padre siempre hace falta.


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