Añoranzas de 28. Bismark y su Comité

Por: Laura Álvarez Sánchez y Mónica Delgado Abascal

Cada 28 de septiembre ha sido sinónimo de júbilo, de confraternidad en la barriada del Santo Ángel. En la niñez de Bismark Claro la alegría era ver a los otros niños, grandes en número y en entusiasmo, colorear la festividad con juegos, sonrisas, carreras, trabajos, limpiezas.

“Era un día especial, divertido. Escuchábamos desde temprano la música de los Van Van y pintábamos las aceras al ritmo de ʻBuey Cansaoʼ o ʻMarilúʼ. Colocar las cadenetas hechas con periódicos viejos o revistas, los carteles alegóricos a la fecha, colgar la bandera nacional de un balcón a otro y verla ondear en el medio de la calle era muy especial. Además, los más pequeños recorríamos todas las cuadras de por aquí. Jugábamos a los escondidos y también nos enamorábamos esa noche. Creo que la caldosa tenía algo mágico -me cuenta-. Siempre aparecía una parejita nueva”.

Es el aniversario de la organización de masas más grande del país lo que rememora el muchacho de La Habana Vieja. Es el cumpleaños de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) lo que llena de nostalgia sus recuerdos. Cuando cuenta las epopeyas de aquel día se percibe lo sustancial, aquello realmente “extrañable”, la unidad del barrio, la solidaridad, el sentirse miembro de una gran familia. Luego, añora las ganas de trabajar en equipo de aquella célula inicial, actualmente dispersa en distintos lares, capaz de convocar a todos en función de revivir el espíritu de la cuadra.

El muchacho de La Habana Vieja hoy mira a través de su ventana. Una actividad de recreación en el verano pasado, trabajos voluntarios y guardias pioneriles conforman el recorrido más reciente del CDR #6 de la circunscripción 69. Sin embargo, el período de pandemia ha reactivado los deseos de hacer por los demás; para emoción de Bismark “se ha procurado llevar alimentos y productos de aseo a las personas mayores de 75 años que viven solos”.

Inquieto, periodista en formación, activo como es, Bismark ha propuesto nuevas vías. “Esta organización es la que nos une como vecinos y nos hace ver más allá de nuestras casas”, no obstante, en su pedacito, “mejoraría la comunicación entre sus integrantes. Necesitan una mayor articulación para poder lograr el éxito en cada acción”.

Reconocimientos que guarda Bismark

De testigos, sus diplomas por participaciones, papeletas pioneriles y una incursión en el destacamento juvenil “60 aniversario” de La Habana Vieja. Su máxima es ser útil y su virtud para llenar el barrio de alegría, ser músico aficionado. A sus vecinos les canta en sus cumpleaños, toca el Himno Nacional al piano mientras en La Cabaña se lanza el cañonazo, regala con su talento momentos de alegría.

Este 28 de septiembre será diferente, él lo sabe. Con el apoyo de Mirna y Nori, abuela y madre, respectivamente, las banderas encontrarán nuevos altares en cada ventana de la casa, los aplausos resonaran más fuerte y entre las cuerdas de la guitarra y las del piano renacerán, más coloridas, las melodías.

Y entonces, ya sin caldosa, idilios y carreras por las calles del Santo Ángel, la primera cuadra de la calle Habana será un oasis.