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A propósito de celebrarse este 5 de junio el Día Mundial del Medio Ambiente, la Directora de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), Odalys Goicochea, respondió algunas preguntas a nuestro equipo. La oportunidad nos acercó al trabajo de la entidad que conduce el sistema ambiental cubano.

¿Por qué es importante para Cuba la activación de una política ambiental pensada según sus particularidades?

El CITMA realiza su labor en estrecho vínculo con los organismos de la administración central del estado y las entidades nacionales encargadas de la gestión de los recursos naturales y los ecosistemas; todo esto con la participación de los gobiernos territoriales.

Este sistema requiere ser actualizado para que contribuya de forma más efectiva al desarrollo económico y social sostenible del país. Justamente, desde los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados el 18 de abril de 2011 por el VI Congreso del PCC, se fortalecieron las condiciones que posibilitaron la elaboración de nuevas políticas y programas, de estrecha relación con la esfera ambiental.

La pertinencia de esta tarea fue confirmada por los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución del período 2016-2021, destacándose el No. 101 (implementación de las políticas de los sistemas de ciencia, tecnología, innovación y medio ambiente), el No. 107 (cambio climático) y el No. 160 (conservación, protección y mejoramiento de los recursos naturales). 

La aprobación el 25 de abril del 2017 del Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático en Cuba, conocido como “Tarea Vida”, mostró la voluntad política y la prioridad que brinda el Estado cubano a la protección de la vida, la seguridad alimentaria y el patrimonio natural del país.

En este contexto se aprobó en diciembre del año 2018, la Política para el Perfeccionamiento del Sistema Ambiental del país, que estuvo precedida por un diagnóstico que tuvo como base aspectos relacionados con el estado del medio ambiente, la institucionalidad ambiental, la integración de la actividad ambiental con los programas sectoriales de desarrollo económico-social, entre otros factores.

Foto: Internet

Post 2020

Esta Política está directamente vinculada con el Eje Estratégico “Recursos Naturales y Medio Ambiente” de las Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030: Visión de la Nación, Ejes y Sectores Estratégicos.

Es por ello, que la implementación de la Política tiene total correspondencia con la estrategia de desarrollo en el Eje mencionado, en la que se plantea lograr al año 2030: “una sensible reducción de la contaminación ambiental respecto a los niveles actuales, tanto en residuales líquidos, en emisiones atmosféricas, como en los residuos sólidos; garantizar el uso racional de los recursos naturales y la biodiversidad, asegurando la sostenibilidad del desarrollo; así como el efectivo enfrentamiento al cambio climático, mediante, entre otros instrumentos, la aplicación de la ciencia, la tecnología y la innovación, asegurando con ello el derecho constitucional de los ciudadanos de vivir en un medio ambiente sano y equilibrado”.

Las principales direcciones estratégicas y objetivos generales en esta temática se encaminan a: ggarantizar la protección y el uso racional de los recursos naturales, la conservación de los ecosistemas y del patrimonio natural de la nación; reducir la contaminación ambiental respecto a los niveles actuales y disminuir la vulnerabilidad del país ante los efectos del cambio climático mediante la ejecución gradual del Plan de Estado para el enfrentamiento a este.

El propósito principal se basa en lograr que, las estrategias de desarrollo no comprometan el estado y calidad de los recursos naturales y ecosistemas en los que se sustenta las actividades económicas de cada sector, ni pueden generar nuevos problemas ambientales. En consecuencia, se deberá identificar el impacto de cada sector para minimizarlo y evaluar su gestión, para lograr resolver exitosamente la relación sostenibilidad contra desarrollo, debido a que siempre se producirá un impacto ambiental que será inevitable.

Foto: Internet

¿Qué es el Programa Nacional sobre la Diversidad Biológica y cuáles son sus prioridades?

La actual crisis sanitaria por la aparición de la Covid-19 ha puesto en evidencia la importancia de la protección, conservación y uso racional de la biodiversidad como vía fundamental para garantizar la vida humana. La pérdida de biodiversidad brinda la oportunidad de que los patógenos pasen entre los animales y las personas, generando un impacto negativo significativo, sobre la calidad de vida de la población mundial. La  deforestación, la invasión de hábitats de vida silvestre, la agricultura intensiva y la aceleración del cambio climático, han sido las principales causas que han ocasionado daños a la diversidad biológica en el planeta y han alterado el delicado equilibrio de la naturaleza.

Se demuestra que la biodiversidad no es algo que se separe de los seres humanos, somos parte de la naturaleza y tenemos profundas conexiones personales, biológicas, espirituales y culturales con el mundo natural que deben preservarse. En Cuba, estos elementos han sido atendidos desde el propio triunfo de la Revolución Cubana implementándose estrategias, programas y planes en función de conservar y proteger la biodiversidad cubana, muy singular dada las características de archipiélago, mostrando un alto nivel de endemismo en especies de la flora y fauna.

A la fecha, el Programa Nacional sobre la Diversidad Biológica (PNDB) es el principal instrumento para el seguimiento a la problemática ambiental nacional relacionada con la pérdida de la diversidad biológica y el deterioro de los ecosistemas. Es el marco en el que se integran las acciones de protección, conservación y uso sostenible de la biodiversidad en el país, y es el instrumento que responde a los compromisos internacionales contraídos en la Convención de Naciones Unidas, de la que Cuba es signataria.

Este Programa concluye su ciclo vigente en el año 2020 y cuenta con 20 metas y 118 acciones. El PNDB se encuentra en proceso de adecuación y actualización para el período 2021 – 2030, así que contará con metas y acciones centradas en:

  • controlar las amenazas principales a la biodiversidad (especies exóticas invasoras, contaminación, incendios forestales, fragmentación de ecosistemas, prácticas no sostenibles, cambio climático, comercio ilícito de especies).
  • controlar las amenazas indirectas (poca percepción de la importancia del recurso, insuficiente armonización de los objetivos de conservación y uso sostenible de la biodiversidad en las políticas y estrategias de desarrollo del país, insuficiente valoración económica de los servicios ecosistémicos y desarrollo de instrumentos económicos).
  • la conservación in situ y ex situ.
  • rehabilitar y restaurar ecosistemas para evitar la fragmentación, aumentar la resiliencia y conectividad, y contribuir a la adaptación y mitigación al cambio climático y eventos extremos.
  • incrementar las capacidades nacionales (investigación científica, formación de recursos humanos, innovación tecnológica, movilización de recursos financieros, desarrollo de indicadores efectivos).
Foto: ACN

¿Cómo incide en Cuba el cambio climático y cómo la Isla le hace frente a ese desafío?

A tres años de la adopción del Plan de Estado, la necesidad de su aplicación eficaz y urgente, se hace más evidente que nunca. La ciencia cubana confirma que el clima cubano transita de su condición de tropical húmedo a tropical seco, con temperaturas promedio superiores a los 30°C, aproximadamente 1000 mm de lluvia promedio anual y 70 días con lluvia, condiciones que propiciarán el desplazamiento de los paisajes secos de la región oriental hacia otras zonas del país.

La temperatura del aire continuará incrementándose, de manera consistente con las estimaciones hechas en modelaciones anteriores realizadas en Cuba, pudiendo llegar a 4.5°C. El mayor calentamiento se producirá fundamentalmente en el período más cálido del año, señal que será más clara a medida que avance el tiempo.

La precipitación mantendrá la tendencia estimada al descenso. Disminuirán los días con precipitaciones; aumentarán las grandes precipitaciones y las precipitaciones intensas; y se incrementarán en intensidad y duración los procesos de sequía. La radiación solar aumentará, en correspondencia con la disminución de la cobertura nubosa.

Diversos programas y proyectos sustentan estas evaluaciones sobre el clima actual y futuro. En particular el Programa Nacional de ciencia “Cambio climático en Cuba: impactos, mitigación y adaptación”  (inicialmente aprobado para el período 2013 – 2018), da respuesta a diversas prioridades nacionales, tomando en cuenta el desarrollo socioeconómico del país y sus proyecciones estratégicas, y el conocimiento del estado y de las tendencias evolutivas del Sistema Climático y de sus impactos en el medio ambiente, los ecosistemas, los recursos naturales y en sectores socio económicos priorizados.

Por esa razón, se decidió extender su funcionamiento para el quinquenio 2019 – 2023, tomando en cuenta su pertinencia respecto a las tareas que se acometen en el país para el enfrentamiento del cambio climático.

Por su parte, continúan las investigaciones científicas del Macro-proyecto organizadas en 12 proyectos y un servicio científico-tecnológico. En sus informes más recientes, y como resultado de la asimilación de los nuevos modelos climáticos regionales y globales, se actualizan los pronósticos de la elevación del nivel medio del mar para el archipiélago cubano durante este siglo. Se estiman valores máximos de 29 centímetros para el 2050 y 95 centímetros para el 2100.

Tarea Vida

La principal respuesta de Cuba es el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático (abril 2017), conocido por la sociedad cubana como “Tarea Vida” es un programa amplio y ambicioso para enfrentar el cambio climático en todo el territorio nacional, a través de medidas para vivir y desarrollarnos sosteniblemente en condiciones de un clima cambiante (adaptación) y para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero, que contribuyen al cambio climático (mitigación).

Este Plan es respaldado por las Bases del Plan de Desarrollo Económico y Social del País hasta el año 2030, donde se declara que el Estado “promoverá el establecimiento del conjunto de programas y acciones para la gestión eficaz del riesgo de desastres y la adaptación del país al cambio climático, la eficiencia energética y el desarrollo de fuentes renovables de energía”; y se reconoce como un objetivo mitigar el cambio climático y promover un desarrollo económico menos intenso en carbono.

Al adoptarse el Plan de Estado, se definieron diversos horizontes temporales en los que se organizaba su implementación, catalogándose como “corto plazo” el período comprendido desde su aprobación hasta el 2020. En estos momentos estamos evaluando los resultados alcanzados, las principales limitaciones y retos del trabajo actual y las proyecciones para el nuevo ciclo de implementación de la Tarea Vida.

Preliminarmente, una mirada a los trabajos realizados nos permite reconocer avances en la implementación de la Tarea Vida, a nivel nacional y local, los cuales hemos identificado en materia de protección de las aguas, los suelos y los ecosistemas costeros, el cuidado de los manglares y los arrecifes de coral y la protección de la atmosfera. Se avanza en el cuidado de la salud, las energías más limpias, el turismo, la agricultura y la seguridad alimentaria, todo ello con una visión integrada y un fuerte basamento en la ciencia.

También se ha revelado el Plan de Estado, como un importante espacio de concertación y sensibilización pública. La “Tarea Vida”, nombre con el que se ha dado a conocer en toda la sociedad cubana, ha llevado a todo el país el debate sobre los impactos del clima y como prepararnos para en estas circunstancias alcanzar el socialismo próspero y sostenible al que aspiramos. Todo ello ha servido de plataforma para reforzar otras aristas del trabajo ambiental, en materia de lucha contra la contaminación y la protección de los recursos naturales

En general la implementación del Plan de Estado ha sido asumida con energía y rigor por todos los involucrados, y de año en año puede advertirse una comprensión mejor del alcance de las tareas, de su complejidad y la necesidad de una planificación cuidadosa y de largo plazo, ante eventos que están impactando crecientemente en la economía y la sociedad cubana.

Hoy la Tarea Vida es una categoría priorizada en el Plan de la Economía. El enfrentamiento al cambio climático ha quedado también reflejado en las Bases del Plan de Desarrollo Económico y Social al 2030. Los progresos realizados han sido reconocidos por el gobierno en diferentes momentos.

Los eventos climáticos ocurridos durante 2017 y 2018, confirman la validez de los resultados científicos en que se funda la Tarea Vida y han motivado, en algunos casos, que se adelante el cronograma de ejecución de algunas acciones prioritarias, lo cual se ha discutido y ajustado, en cada caso, con los organismos y territorios involucrados. Hacia futuro, la relevancia de la Tarea Vida será reafirmada ante los cambios constatados en el clima del país.

Foto: Internet

Retos y proyecciones

Nos adentramos en un nuevo ciclo estratégico, donde tenemos que movernos de las actuales medidas, que todavía son muy reactivas, a una visión estratégica de cómo alcanzar nuestras metas de desarrollo económico y social en condiciones de un clima que va a continuar cambiando.

Para esto es esencial que todos los sectores y territorios comprendan que en última instancia no se trata de un problema ambiental, sino de desarrollo. Los sectores responsables del desarrollo económico y social del país, tienen que formular todas sus proyecciones de desarrollo al año 2030 y más allá, considerando las variables climáticas.

Es necesario que los sectores se apropien de toda la información científica, e identifiquen sus propias necesidades y vacíos de conocimiento, para trabajar de conjunto con CITMA en la búsqueda de las mejores soluciones que se requieran en cada caso, las tecnologías más apropiadas, y el posible apoyo que pueda gestionarse desde proyectos internacionales.

En base a ello se identifican proyecciones generales de trabajos, para el periodo 2021-2030 y se hacen propuestas más específicas para la etapa 2021-2025:

  • Fortalecimiento de la institucionalidad y la gobernanza climáticas, incluyendo el marco legal, incluyendo el perfeccionamiento de los planes nacionales de adaptación y mitigación en todos los sectores relevantes
  • Consolidación del modelo local para la gestión de los recursos naturales y el enfrentamiento al cambio climático.
  • Análisis y creación de cadenas intersectoriales para remontar las barreras en los sectores.
  • Formulación de estrategias de largo plazo a partir de la internalización del concepto de un “desarrollo más bajo en carbono”, expresado en el PNDES 2030.
  • Desarrollo de estrategias financieras integradas, lo cual incluye la  identificación de las necesidades de financiamiento para cumplir con los objetivos nacionales en materia de mitigación y adaptación y el fortalecimiento de capacidades para la formulación de proyectos bancables
  • Desarrollo de instrumentos económicos y financieros de manera consistente con las Bases del Plan de Desarrollo Económico y Social, incluyendo la evaluación de opciones de fondos nacionales, líneas de créditos, seguros, tributos y otros mecanismos que puedan aplicarse en materia de enfrentamiento al cambio climático.
  • Implementación de mecanismos de monitoreo y evaluación de las políticas climáticas.
  • Fortalecimiento de la educación, la sensibilización y la participación ciudadana en el enfrentamiento al cambio climático.

Desde el punto de vista de la ciencia, trabajar para:

  • Lograr el seguimiento de cierre del ciclo de la investigación y que los resultados, además del impacto institucional y sectorial que puedan tener; contribuyan directamente al Programa del Estado de Enfrentamiento al Cambio Climático.
  • Reducir las incertidumbres de las predicciones climáticas; de las evaluaciones de las amenazas y los riesgos; y la atribución de los impactos; para dar seguridad a las aplicaciones y a la toma de decisiones.
  • Acercar el horizonte de las evaluaciones climáticas y sus impactos a 10 años, para que sean más útiles al desarrollo socio económico del país.
  • Trabajar en una metodología para la determinación y atribución de los impactos del cambio climático; estableciendo indicadores eficientes de variabilidad climática y cambio climático.
  • Establecer indicadores de impactos del cambio climático y de efectividad de la adaptación.
  • Fortalecer las investigaciones en el campo de las ciencias sociales, económicas y políticas.

Educación ambiental, trabajo comunitario

Nuestro país, cuenta con el Programa Nacional de Educación Ambiental para el Desarrollo Sostenible, el cual define objetivos y líneas de acción prioritarias para el trabajo de la educación ambiental en el país e incorpora temas fundamentales (Consumo y producción sostenible/ Adaptación y mitigación contra el cambio climático/ Peligro, vulnerabilidad y riesgo, Conservación y protección de Biodiversidad, etc.), que son incorporados en los nuevos planes y programas de estudio que se proponen desde el Sistema Nacional de Educación. El mismo se relaciona con el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 (Eje Estratégico: Recursos Naturales y Medio Ambiente, Objetivo específico 18), así como con el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida).

La educación ambiental en Cuba tiene importantes actores, considerando propiamente los organismos formadores, Ministerio de Educación, de Educación Superior y de Cultura. Funciona activamente el Grupo Nacional de Educación Ambiental y la Red Cubana de Formación Ambiental. Con estas estructuras se controla y orienta el trabajo a cumplimentar en todo el territorio nacional.

Aunque se desarrollan un número significativo de acciones de divulgación y capacitación, la tarea sobre la cual se debe continuar el accionar está dirigida a elevar la cultura ambiental de la población y su nivel de percepción ambiental.

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