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A partir de una idea del Comandante Ernesto Guevara de la Serna, surge Radio Rebelde como herramienta para la comunicación con el pueblo. Perseguía el objetivo de esclarecer, orientar y movilizar a las masas.
Como Órgano Oficial del Movimiento 26 de Julio y voz del Ejército Rebelde, desde el principio definió su política editorial en la que prevalecía el criterio de la verdad y la objetividad.
De forma clandestina el mensaje de aliento llegó hasta los más recónditos lugares de la nación e incluso mucho más allá, evadiendo la censura de prensa, como ocurrió el 14 de abril de 1958, fecha en que por primera vez el líder Fidel Castro se dirige al pueblo, a través de esa planta.

La información sobre la realidad cubana se amplificó gracias a que la programación “rebelde” se difundió a través de emisoras como Radio Rumbos, Radio Continente, Radio Caracol, La Voz de los Andes y La Voz de Quito.
Con el apoyo solidario de personas radicadas en Venezuela y Colombia se formó la llamada “Cadena de la Libertad”. Francisco Pividal (uno de los protagonistas del acontecimiento) cuenta que diariamente se establecía la comunicación con la 7 RR para transmitir desde un sitio ubicado en Las Mercedes, Caracas.
En ese lugar y con una pequeña plantica de radioaficionados nació lo que después pasó a llamarse Indio Azul, estación oficial del Movimiento 26 de Julio en Venezuela.
Según Luis Buch- otro protagonista-, lo que se transmitía por Radio Rebelde entre las 7 y las 8 de la noche se grababa en cinta magnetofónica, luego se llevaba el material hacia Radio Continental para eliminar algunas interferencias con el empleo de equipos profesionales y se regrababa la programación para ponerla al aire a las 11 de la noche, hora de Venezuela, de ese modo se daba continuidad a la Cadena de la Libertad iniciada en la Sierra Maestra.
Millares de latinoamericanos, a lo largo y ancho del continente, recibían informaciones veraces de lo que ocurría en Cuba; al mismo tiempo, desde los micrófonos de Indio Azul se mantenía la actualización del acontecer mundial y la repercusión de los sucesos que tenían lugar en el corazón de las montañas cubanas.
“Radio Rebelde se convirtió además en un importante centro noticioso, pues los corresponsales de las distintas agencias internacionales radicadas en territorio venezolano estaban al tanto de las informaciones procedentes de la Sierra Maestra.
Las enviaban a sus oficinas centrales y desde allí se difundían por el teletipo a las respectivas filiales en el mundo, para ser utilizadas por los medios de prensa de cada país” (1).

Cuando surge Radio Rebelde, la prensa clandestina cubana toma otro carácter, pues se logra constituir todo un sistema de radiodifusión entre los frentes y columnas, capaz de transmitir las órdenes, coadyuvar a la cooperación entre los mandos y mantener a nuestro pueblo con pleno conocimiento de las acciones del Ejército Rebelde.
Radio Rebelde se convirtió, a su vez, en movilizador popular en apoyo a las acciones de las fuerzas revolucionarias y al mismo tiempo, transmisor de la verdad que iba sembrando la esperanza y transformándola en seguridad en la victoria. (2)
La radio baja de la Sierra
Realmente Radio Rebelde no se trataba de una simple emisora y así lo demostró desde las primeras horas del triunfo. ¡Revolución, sí; golpe militar, no! Fueron las consignas que movilizaron al país el primero de enero de 1959; el pueblo las escuchó a través de Radio Rebelde, que debutó ese día como cadena nacional.
“El pueblo y muy especialmente los trabajadores de toda la República deben estar atentos a Radio Rebelde, y prepararse urgentemente para la huelga general…! Más unidos y firmes que nunca deben estar el pueblo y el Ejército Rebelde para no dejarse arrebatar la victoria que ha costado tanta sangre!”
Cuando se confirma que el dictador, Fulgencio Batista, había abandonado el país, Fidel y los miembros del Ejército Rebelde avanzan por Santiago de Cuba hasta llegar a Palma Soriano, lugar donde el líder de la Revolución pronuncia su histórico discurso.

Radio Rebelde transmitió aquella intervención para todo el país, pues las emisoras se encadenaron con la CMKC de Santiago de Cuba.
Se especuló mucho porque la CMKC no era la planta principal de Santiago de Cuba, sino la CMKW (Cadena Oriental de Radio, con sede en La Habana)-, pero de manera incipiente ya se pensaba en establecer una emisora de Oriente que transmitiera para todo el país: ese objetivo lo debía cumplir Radio Rebelde (3).
Ya tomado el poder revolucionario, una de las primeras medidas es la intervención de las radioemisoras que habían tenido vínculos con la tiranía.
Se descubre que el tirano Fulgencio Batista poseía el 98 por ciento de las acciones de la CNC (Circuito Nacional Cubano) que sustituyó a Unión Radio- radicada en la Calle O entre 23 y 25, en La Habana-; el Ministerio de Bienes Malversados recupera esas acciones y el 12 de enero de 1959 las frecuencias pasan a Radio Rebelde.
Las transmisiones por onda media para todo el país fueron dirigidas por Vilma Espín. También se pensó en dejar estudios en Santiago de Cuba para hacer transmisiones en cadena, explica el periodista e investigador Renaldo Infante, al precisar que en la sede del periódico Sierra Maestra se hizo un estudio con tal propósito, pero nunca fue utilizado.
“Vilma me manda a buscar porque estaban organizando la programación, y los programas históricos tendrían papel preponderante.
Ella pretendía realzar la última etapa del proceso revolucionario, a través de las figuras que más se destacaron en ese período de lucha, se inició con la vida de Frank País; yo tenía alguna experiencia, por tanto comencé la investigación, se grabaron todos los testimonios y pude armar el argumento de la serie”- cuenta Infante.

Salvador Wood dirigió el programa histórico con el nombre de “Nuestros Héroes”, Julio Batista personificaba a Frank País, además trabajó el destacado actor Paco Alfonso; Antonio Pera narraba el serial. El espacio de 84 capítulos salía por la noche durante media hora.
Radio Rebelde tenía la característica de reunir elementos que resultaban relevantes en la labor radial; se introduce una programación dramatizada, se consolidan los servicios informativos.
Estuvo León Acosta, como Jefe de Programación. Edy Martin como locutor de programas musicales al mediodía. Y no es hasta 1962 que las transmisiones deportivas empiezan a ocupar un espacio preferencial.
La década del 60 del pasado siglo comenzaba con un desafío para los trabajadores de toda la radio y en especial los de Radio Rebelde, pues debían continuar movilizando a las masas, enfrentar las campañas de desinformación, explicar lo que ocurría en el país y al mismo tiempo educar, entretener y enaltecer los valores de la nueva sociedad.
Las proezas de la campaña de alfabetización eran un buen pretexto para hacer un periodismo diferente y más comprometido.
Radio Rebelde desarrolló un importante trabajo de facilitación social; no sólo se hicieron programas, sino que también se estableció algo muy similar al correo, lo que permitió el intercambio de recados entre los jóvenes alfabetizadores y sus familiares, según recuerdos de Renaldo Infante.

La Gran Cadena de la Libertad igualmente hizo posible que los mensajes de la radio revolucionaria llegaran a todos los rincones de Cuba, como ocurrió durante los complejos días de la invasión a Playa Girón.
A partir de 1967 nuevos aires se insuflaron
Con el objetivo de centralizar el proceso productivo se crea una redacción unificada en el edificio de 23 y P; allí se juntaron no solo los recursos técnicos y humanos de la radio y la televisión, sino también la planificación y elaboración de los noticieros, boletines y programas informativos y políticos.
Una de las iniciativas más apremiantes fue realizar un noticiero con todas las emisoras encadenadas; al principio salió a la 1 de la tarde y luego entre las 7 y las 8 de la noche, a semejanza del NTV. Primero se llamó Noticiero Nacional de Radio y luego El Rápido, rememoró el periodista Gabriel Molina.
Radio Rebelde tenía en ese momento varios programas informativos en los que se recreaba la noticia con efectos de sonido, como en “Voces y Hechos en las noticias del día”, creado por Julio Batista, entonces Jefe de Información, en opinión del periodista Ariel Larramendi.

Ese espacio tenía como característica que se grababan las emisiones de onda corta (el monitoreo lo realizaba el escritor Teodoro Espinosa) y luego se hacía un montaje radial.
Entrado el año 1968, Radio Rebelde transmitía cerca de 40 programas variados; en todos se mantenía el objetivo de elevar la cultura del pueblo, como parte de la ofensiva en la educación.
Con los cambios se inicia una nueva etapa
La década del 80 traería cambios sustanciales para Radio Rebelde en todos los órdenes. Si hasta entonces la programación se había hecho con un insuficiente equipamiento, por decisiones gubernamentales comenzaron las transmisiones estereofónicas que mejoraron notablemente la calidad del sonido.
En 1984 se produjo la fusión de Radio Rebelde y Radio Liberación, con ello la cobertura nacional alcanzó el 91 por ciento de todo el territorio, al mismo tiempo una novedosa manera de hacer radio despertaría la atención de la audiencia.
La dirección del ICRT le encarga a Juan Hernández, entonces director de Radio Progreso, el proyecto de una emisora que se caracterizara por el dinamismo. Él a su vez involucra al periodista Alberto D´ Pérez para que haga el guión y a Pedro Pérez para que lo grabara y montara.
Hicieron la muestra de una hora y se le llamó Radio Universal Nuevo Estilo, que no tenía antecedente en las emisoras nacionales. La filosofía era dar un vuelco a la programación, para asumir una emisora informativo-musical en vivo las 24 horas del día, con un ritmo veloz: tenía que cambiar todo el estilo.
El 24 de marzo arrancó la programación diferente con un espacio que se le llamó Antena.
“A las 12 de la noche nació una radio más cubana, porque se emplearon elementos más cercanos a nuestra idiosincrasia, cambió hasta la manera de decir la hora y por primera vez se manejó el concepto de inmediatez”, advierte el realizador Ismael Rensoly.

Eso tuvo efectos extraordinarios porque chocaba con los problemas cotidianos de la gente y se le daba respuesta. El 2 de julio sale Haciendo Radio, una radiorevista conducida por el periodista uruguayo Jorge Ibarra y la locutora Gladys Goizueta. Constituyó una manera distinta de despertar.
A ese novedoso estilo de locución se unieron desde la sala de los teletipos, Daniel Torres; en la sección Televisando con la palabra, Alberto D´Pérez; en el móvil rojo con letras negras, Douglas Fernández y luego Carlos Rafael Jiménez.
En los comentarios internacionales “Nuestra Opinión”, Orlando Contreras y la voz de la noticia nacional, Roberto Canela. Un red de corresponsales en todas las provincias del país y colaboradores en el extranjero permitían seguir con total agilidad cualquier acontecimiento.
La mano de la asistente Celia Güido Buendía, “la mexicana”, se hizo imprescindible en cada emisión para lograr los contactos telefónicos que matizaban el programa entre cinco y nueve de la mañana.
Ibarra les transmitía su percepción de que la radio era un espectáculo, por tanto había que buscar lo realmente importante, contar historias, pensar con intencionalidad, saber dar respuesta a lo que la gente quería para poder impactar y que el mensaje se multiplicara.
Esa dinámica acompañó a varios equipos de trabajo que tuvieron la primicia de acontecimientos relevantes en el ámbito de la política, la cultura y el deporte nacional e internacional. Cuatro años después surge el Exclusivo de Rebelde, “un noticiero de talla extra”, como
bien fue calificado.

La voz de César Arredondo anunciaba… ¡Siete en punto…! y aquello se convertía en una verdadera fiesta para los periodistas.
Su existencia fue efímera, pero en Cuba no se hizo nunca más un noticiero como ese, con una banda sonora impresionante acompañada por la realización. En 1989 el noticiero obtuvo el Premio Nacional de Periodismo José Martí.
A mediados de la década del 80, la identificación sonora de la emisora le ponía un sello publicitario, a ello contribuían los spot y las menciones que hacía un equipo de realizadores liderados por Ismael Rensoly y Frank Díaz Donikián.
En el contexto de la Guerra Psicológica contra la Revolución Cubana, que incluía la organización de sistemáticas campañas para desacreditar la política interna y externa del país, el movimiento de impetuosos reporteros y redactores de Radio Rebelde tuvo que poner a prueba estrategias comunicativas para enfrentar la agresión.

… trabajamos pensando en usted…
Los 90 llegaron con una fuerte carga de contradicciones. La caída del muro de Berlín y la desintegración del campo socialista provocaron la desarticulación de los proyectos económicos del país, al mismo tiempo se arreció la política de bloqueo de Estados Unidos.
La confluencia de ambas situaciones puso a la nación en una crisis que es recordada como período especial en tiempo de paz.
Fueron años difíciles para la familia cubana y el Estado; sin embargo, constituyó una época privilegiada para la radio: hubo mucha creatividad. A Radio Rebelde le tocó describir el duro panorama, incluida la crisis de los balseros.
A diferencia de la televisión, que redujo sus horas de transmisiones y la prensa escrita que llevó al mínimo la tirada de periódicos y revistas, la radio asumió toda la responsabilidad informativa.
Amplió su servicio público para anunciar las afectaciones en la distribución de agua, gas y energía eléctrica; se daban a conocer las notas oficiales y hasta se ampliaron las posibilidades de entretenimiento al retransmitir de manera novedosa la telenovela.

En Rebelde se decidió que fueran los periodistas quienes condujeran los programas informativos y no los locutores, eso le daba cierta peculiaridad a la planta, que se nutrió de excelentes profesionales de la prensa escrita, reubicados en la emisora debido a las restricciones de publicación.
Sale al aire Rebelde en Rebelde, un espacio que permitió multiplicar lo que publicaba el diario de la juventud cubana.
Las voces de Marina Menéndez y Magda Resik comenzaron a escucharse.
Además, en Haciendo Radio aparecen segmentos como los Amigos de la Radio, el Yerbero, el correo Rebelde (Con el amor de la Sierra) para los internacionalistas.
Se agrega a la programación la revista nocturna Estaciones, que propiciaba la interacción entre los oyentes y de éstos con el programa.
“En Radio Rebelde nos dedicamos a ir al fondo de los problemas y activamos muchas iniciativas como un espacio para la noticia insólita, establecimos las llamadas internacionales y en Haciendo Radio se implantó lo que llamamos noticia en movimiento.
Eso permitió que hechos aparentemente simples se convirtieran en asuntos de interés público, realmente se logró motivar a una buena parte de la ciudadanía, entonces se abrían los micrófonos y recibíamos muchísimas llamadas”-describió el entonces Jefe de Política Editorial, Antonio Moltó (4).
Eso prestigió a la emisora de La Sierra, la emisora de la Revolución. Precisamente el 6 de enero de 1992, se instituyó el Noticiero Nacional de Radio con encadenamiento de todas las emisoras del país.

El 24 de febrero de 1994, en el estudio 2 de Radiocentro, Fidel se reúne con trabajadores y fundadores de Radio Rebelde; luego de valorar el papel de la emisora como elemento estratégico, en el orden político, para la comunicación con el pueblo.
El líder de la revolución esbozó el papel de la radiodifusión al precisar «yo veo ahora a la radio como una gran Radio Rebelde, en un momento difícil y decisivo, en que podemos tener en la radio un arma contundente en esta batalla».
Varios acontecimientos relevantes, en los que estuvieron siempre los micrófonos y la palabra viva de Radio Rebelde, ocurrieron en la etapa: las elecciones generales, los sucesos del cinco de agosto, las constantes agresiones de la mafia miamense apoyadas por la Oficina de Intereses en La Habana, la visita de Su Santidad Juan Pablo II y la
inédita transmisión de cuatro ceremonias eucarísticas.

Pero 1997 quedaría marcado como el año en que se realizó el mayor control remoto en la historia de la radio cubana.
Rebelde fue la planta matriz de la transmisión del traslado de los restos del Che y sus compañeros hasta el Mausoleo levantado en Santa Clara. En 1999 Ventana Rebelde inicia las transmisiones de Onda Corta.
Nunca nos desmovilizamos a pesar de la falta de recursos –confesó Antonio Moltó-, porque le dábamos voz al pueblo, nos habíamos ganado el respeto de todos, teníamos prestigio, se trataba de la emisora de la Sierra y de la Revolución; recuerdo que en un Congreso Fidel comentó: “¡así es la radio, carajo!”.

Televisando con la palabra
Muchas veces se escuchó esa frase al iniciarse diciembre del 99, período en el que la concepción de la Batalla de Ideas marcaba un momento especial: la lucha por el retorno a la Patria del niño Elián González.
A la manera ya consolidada de los habituales espacios informativos, durante siete meses, se unió la transmisión de las marchas populares, las Tribunas abiertas, Mesas Redondas y Comparecencias como planta matriz de la radio cubana.
Esta fue la época de oro de Radio Rebelde, pues coincidieron los mejores profesionales en la historia de la planta, se consolidaron sus programas informativos emblemáticos.
El objetivo fundacional de Radio Rebelde se mantuvo como columna vertebral de un colectivo que marchó al ritmo de la vida, defendiendo su compromiso social.

Todos por Cuba
Innumerables acontecimientos han quedado en los archivos de Radio Rebelde durante los últimos 20 años, constancia de las horas de transmisión.
Las históricas jornadas de la Demanda del Pueblo de Cuba, las visitas de tres Santidades de la Iglesia Católica, el recibimiento al Presidente norteamericano Barack Obama, la llegada de los Cinco Héroes de la República de Cuba, los procesos electorales, los eventos de solidaridad, las masivas concentraciones de apoyo a la Revolución, eventos políticos, deportivos y culturales, el paso de fenómenos meteorológicos.

…la despedida de Fidel
Siempre, desde la máxima fidelidad a la audiencia, el mensaje ha sido claro, por eso cuando la noticia de que la COVID-19 había llegado al territorio nacional, nuevamente la Planta Matríz de la Radio Cubana se dispuso a la experimentación.
El 19 de marzo nacía Todos por Cuba, un espacio de 20 minutos que unió el esfuerzo de los profesionales del país para colorear los sonidos de un momento singular, marcado por la crisis epidemiológica.
Las historias aún se cuentan por intermedio de los médicos, las enfermeras, los pacientes recuperados, los jóvenes que pesquisan o llegan a la zona Roja, los trabajadores que no abandonan sus puestos para concretar los sueños de un nuevo modelo económico; los dirigentes que no descansan en la toma decisiones.
Esa amalgama de voces y sonidos forman parte del patrimonio de esta Radio Rebelde que, 63 años después de su fundación en la Sierra Maestra, sigue apegada al propósito de esclarecer, orientar y movilizar a las masas, desde el criterio de la verdad. Ese mensaje está también en el ciberespacio.
Notas:
1. Testimonio de Luis Buch en el libro 7RR La Historia de Radio Rebelde, segunda edición revisada y ampliada (2008), La Habana: Editora Política: La Habana
2. Balaguer Cabrera, José Ramón (2008), Prólogo Segunda Edición 7RR La historia de Radio Rebelde, La Habana: Editora Política.
3. Entrevista de la autora a Renaldo Infante, Premio Nacional de la Radio, enero 2012
4. Entrevista de la autora a Antonio Moltó, Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba y Director de Instituto Internacional de Periodismo José Martí, fue Jefe de Política Editorial de Radio Rebelde, marzo 2011.
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