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  • La mujer cubana, sus conquistas y desafíos y las batallas internacionales de las mujeres serán tema principal de la Mesa Redonda de este lunes, la cual también analizará la contienda electoral en Bolivia y contará con su habitual sección La Esquina.
Periodismo

(Español) Chapeando con Arleen Rodríguez Derivet: “LAS GANAS DE HACER RADIO JAMÁS SE ME QUITAN”

Sorry, this entry is only available in European Spanish. La Universidad de Oriente es un punto común entre Arleen Rodríguez Derivet y yo. Y acabo de descubrir que fue alumna de mis queridos profesores de periodismo, especialmente de la Dra Adolfina Cossío, responsable de que la mayoría de sus alumnos tuviéramos a los libros como […]

Sorry, this entry is only available in European Spanish.

La Universidad de Oriente es un punto común entre Arleen Rodríguez Derivet y yo.

Y acabo de descubrir que fue alumna de mis queridos profesores de periodismo, especialmente de la Dra Adolfina Cossío, responsable de que la mayoría de sus alumnos tuviéramos a los libros como amigos imprescindibles.

Arleen es una conocida de televidentes, radioyentes y lectores, porque es una profesional todo terreno: Mesa Redonda, Haciendo Radio, Juventud Rebelde, Cubadebate, también teleSur, La Jornada y otros medios.

Premio de Periodismo José Martí, en 1992 entre otros reconocimientos, esta guantanamera por orgullo y nacimiento, ahora está «Chapeando» los martes y jueves, a las siete de la mañana, en la radio:

-¿Qué recuerdas de la Universidad de Oriente?

-La Universidad de Oriente, mi Universidad: algunos de los mejores años de mi vida estudiantil, en un Santiago luminoso y lleno de opciones recreativas que mi provincia no tenía.

Profesores y amigos para siempre. Grupo de teatro de la facultad, cinemateca los lunes y una beca hermosa en los Altos de Quintero, donde nos daban gratis hasta las almohadillas sanitarias.

Allí tuve profesores inolvidables como la Dra Cossío, que había sido maestra de Celia Sánchez, el profesor Malo de Molina, que era una espada de la Gramática, Nelsa Coronado que me enamoró de la Historia, Rafael Lechuga y Vicente Guash de Periodismo y Rafael Fonseca de Metodología de la Investigación.

Muchos no ejercían en los medios y no había prácticas pre profesionales tan intensas como ahora, pero lograron enamorarnos del oficio y hacernos sentir veloz y feliz el paso por la carrera.

-¿Acariciabas el sueño de la palabra impresa?

– Entré a Periodismo porque me gustaba mucho el periodismo escrito, especialmente el que hacían Juventud Rebelde y otras publicaciones de su perfil como El Caimán Barbudo, pero siempre creí que terminaría en la radio, donde empecé colaborando desde los 15 años, aunque no exactamente en periodismo, sino como actriz aficionada y locutora.

Pero, sin dudas, al decidirme por el Periodismo cuando tenía puntos para pedir cualquier otra carrera, pesó mi gusto por la letra impresa tanto como por la magia radial.

-¿Por qué llegas a Juventud Rebelde? Me cuentas de los hitos de tu período como directora.

– Juventud Rebelde sí fue un sueño cumplido. Era mi modelo de periodismo.

Mi tesis la había hecho sobre la crónica en el diario, así que cuando me gradué, soñaba con ser parte de su prestigioso staff, pero Pablo Soroa era el corresponsal en Guantánamo así que creí que no tenía ningún chance, hasta que él mismo me dijo que había sido promovido a Jefe de información o subdirector de Venceremos y quedaba vacante la plaza, que por qué no la pedía.

La UJC de la provincia me propuso sin conocerme y creo que no les fallé. El periódico y yo tuvimos amor a primera vista. Desde que me paré por primera vez en el lobby hermoso del edificio tremendo de Prado, sentí que entraba a mi destino.

Y por 15 años, su redacción fue mi verdadera escuela y mi segunda casa. Sería pretencioso hablar de los hitos de mi dirección, porque mis compañeros saben que ellos dirigieron junto conmigo.

Y casi todo lo que conseguí fue el resultado de la obra que hicieron los predecesores: Jorge López, Jacinto Granda, Cheito Vidal, Bruno Rodríguez o Pititi Martínez y con casi todos ellos el inolvidable Ricardo Sáenz.

No pongo la lista de los que me ayudaron a hacerlo porque es infinita, pero sí me gustaría recalcar la tremenda cantera de periodistas y de cuadros que fue siempre el periódico.

Mira los nombres que brillan hoy en nuestra prensa y vas a reconocer muchas firmas que viste por primera vez en Juventud Rebelde.

-¿Qué sentiste la primera vez que hablaste en Haciendo Radio? ¿Qué significó ese programa para ti?

– Mi llegada a Haciendo Radio se la debo a una hermana de Juventud Rebelde, Marina Menéndez. Ella sabía que yo no era feliz cuando salí sin ganas del periódico, al ser liberada de la Dirección.

Fui enviada a Radio Rebelde con una jefa que respeto y adoro, Magaly García Moré, pero la tarea que me dieron era elaborar comentarios editoriales y con la dinámica que traía de JR en un día hacía lo de una semana.

Me sentía fuera del juego. Imagínate, en plena visita de Juan Pablo II a Cuba, yo estaba confinada a la redacción. Me sentía muerta en vida.

Pero había un ángel al frente de Haciendo Radio, Antonio Moltó Martorell, y él escuchó a Marina cuando le propuso mi nombre para sustituir, nada menos que a Ana Margarita Gil, que salía para China por colaboración.

Los dos fueron guapos al confiarme los micrófonos en vivo, porque ninguno de los dos sabían que yo tenía ya una evaluación de locutora y un tránsito juvenil por la radio en vivo en CMKS, de la mano de un todo terreno como Juan Guilarte.

El primer día sentí que no estaba en forma, pero allí no sólo estaban Marina y Moltó, estaba un colectivo de viejos y jóvenes todos estrellas, tan fascinante e irreverente como el que yo había dejado entre lágrimas en Juventud Rebelde.

Volví a nacer con ellos y sólo cuando se fueron casi todos, entre ellos Moltó, por sus nuevas tareas en la UPEC y sus problemas de tensión arterial, tuve coraje de irme también, porque había empezado a ser panelista habitual en la Mesa Redonda y a comprometerme en otras misiones periodísticas, pero fue otra prueba de la suerte que me ha acompañado siempre de integrar colectivos de primera línea.

Aquello no era un trabajo. Era una fiesta. Era un desafío lleno de radialistas apasionados, algunos de la época del uruguayo, como Carlos Rafael Jiménez, la Mexicana, Orlando Contreras, el viejo Canela y otros que fueron llegando y sentando cátedra como la propia Marina, Ana Teresa Badía, Álvaro de Álvarez, Raúl Garcés… La lista es larga y buena.

Inolvidable. Aunque las madrugadas me dejaron secuelas: siempre tengo un poquito de sueño.

-¿Cuándo y por qué nace “La Luz en lo oscuro”, dirigido a conseguir la libertad de los Cinco Héroes?

– El programa ganó varios premios nacionales de radio y el de La Dignidad que otorga la UPEC. Al regreso, ese fue el primer espacio en recibirlos y los Cinco hicieron uno especial cuando cerró.

A mí me dejó las mejores experiencias de mi vida profesional en la radio y amistades queridas y valiosas para siempre.

En primer lugar sus familias y ellos mismos, Guille Vilar que se sumó sin cobrar un centavo para poner la música y decenas de intelectuales y artistas del más alto nivel que fueron a hablarles y llevarles su música, estrenos incluso.

Me faltó algo muy importante para mí y para el programa. En 2005, el 13 de agosto, Fidel invitó a las familias de los Cinco a celebrar el cumpleaños de René, que cumple el mismo día que él.

Fue una velada íntima, familiar a la que solo tuvimos acceso como periodistas Maribel Acosta, Roberto Chile y yo, para grabarlo todo y ponerlo en el programa. Así conseguimos tener a Fidel en el programa.

-¿Desde cuándo apareció “La luz de la memoria”? ¿Qué puntos de contacto tienen esos dos espacios?

-Comprenderás el vacío que me dejó el cierre en 2015. Entonces le propuse al director de todos esos años, Demetrio Villaurrutia, darle continuidad con “La luz de la memoria”, porque no podía prescindir de la radio y porque sentía que hacía falta un espacio como ese para reconocer a personas que fueron parte de la historia de Cuba o personalidades que vienen al país y a las que tengo posibilidades de acceder.

Y es lo que hemos hecho hasta que comenzó la pandemia y a propuesta de Iván Barreto y con el apoyo del MINSAP, empezamos a hacer “La luz de la memoria” en Zona Roja con los médicos que están en la primera línea contra la COVID-19 y luego En Zona Blanca, para acercarnos a todo el personal científico y de la salud que nos ha convertido en el país que mejor manejo tiene de la pandemia.

Los puntos de contacto entre ambas “Luces” son el periodismo, la música y el equipo, que ahora tiene como director a un joven talentosísimo, Joan Luis García, capaz de adivinar lo que quiero, a través del cristal. Lo otro son mis ganas de hacer radio, que jamás se me quitan.

-¿Por qué “Chapeando”?

– “Chapeando” es otra cosa. Es otra vez un segmento de Haciendo Radio y otra vez en torno a las 7 de la mañana, pero son 20 minutos de enfrentamiento a las fake news, a la guerra mediática contra Cuba.

Bárbara Betancourt y Angélica Paredes me acompañan en la idea y en algunos momentos, pero mi compañero de batalla es un joven analista, Reinier Duardo, siempre dispuesto a pelear desmontando mentiras.

-¿Me hablas del equipo de realización?

-Juntos los 4, ellas, él y yo, con sugerencias de otros colegas cercanos, nos metemos en las redes para analizar por dónde vienen los tiros y al amanecer los desmontamos.

En vivo, como me gusta la radio. El equipo técnico es el de HR, que gentilmente nos han dado su mejor franja horaria, la de mayor audiencia, para esta pelea radial.

-¿Cuál es tu experiencia de la interacción con los oyentes?

-Mi experiencia con los oyentes es que la radio en Cuba se oye más de lo que una supone. A cada rato me encuentro a alguien que me dice que lo que más le gusta es lo que hago en la radio.

-¿Para ti la televisión, incluso la prensa escrita, han sido amantes amados y la radio el esposo idolatrado?

– La televisión es parte de mi trabajo. Aunque llevo 20 años haciéndola, nunca me siento totalmente cómoda en ella. Es muy demandante. Te exige maquillaje, vestuario, peinado, posturas, lenguaje gestual. Antes tomaba siempre un clordiazepóxido antes de empezar.

El medicamento se perdió, así que debo superar el estrés sin su ayuda y tantos años sirven para algo. Trato de no verme cuando es grabado, siempre me mataría por lo que hice o por lo que no hice.

Con la radio también sufro si me oigo. Por eso la prefiero en vivo. Pero no podría prescindir de su encanto con la suerte de que no exige más que voz e ideas que expresar.

Como pez en el agua me siento escribiendo. Sigo siendo la muchacha que escogió periodismo para vivir de leer y escribir. Y el hobby es la radio, como en mi adolescencia en Guantánamo.

-Lo que no te haya preguntado y desees decir.

-Dale Paca. Por culpa tuya llevo dos noches sin llamar a Papi.


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Comments (1)

  • Julia Tamayo quesada
    27 de December de 2020, 05:20  Reply

    Hola feliz ano nuevo para todos, revista de la manana es un programa que tiene de todo uno de los mejores de la televisión, pero tengo una pregunta, ?Por qué la senal de atv de multivisión no sale en granma, nada más que la digital