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Día del Locutor

(Español) FELICIDADES LOCUTORES

Sorry, this entry is only available in European Spanish. Este primero de diciembre se celebra el Día del Locutor. Se escogió la fecha en honor al Segundo Congreso Interamericano de Locución que se realizara en la Habana ese día de 1954 y a uno de sus participantes Jorge Luis Nieto García, insigne locutor avileño. Pero […]

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Este primero de diciembre se celebra el Día del Locutor. Se escogió la fecha en honor al Segundo Congreso Interamericano de Locución que se realizara en la Habana ese día de 1954 y a uno de sus participantes Jorge Luis Nieto García, insigne locutor avileño.
Pero la historia de esta profesión comenzó en Cuba el 22 de agosto de 1922. Una mujer, Zoila Casas Rodríguez, hija del veterano independentista, Luis Casas Romero, fue quien habló por primera vez a través de los micrófonos de una planta radial, la 2LC propiedad de su padre.

Es un día de celebración, no de debate acerca de locutores, animadores, conductores…lo importante es que quien tome un micrófono lo haga bien y comunique. Y podría seguir escribiendo de ese día. Prefiero, sin embargo, darle la voz a un grupo de locutores y narradores deportivos que he entrevistado. No están todos lo que son, pero los que están, son:
– ¿Cuánto miedo sentiste? ¿Has superado el susto de decir el primer parlamento?
—No te puedo decir que fue miedo lo que experimenté, más que todo me invadía una sensación de responsabilidad inmensa, pero de haber sentido miedo seguramente no lo hubiera hecho. Lo deseaba y tal vez la ansiedad produjo el temblor y me hizo sentir que era una hazaña tremenda la lo que haría.
“Creo que hoy siento más miedo que ese día, nunca se supera el susto de la primera palabra, sobre todo cuando ya se espera de ti lo mejor, es la parte más difícil de la historia: arrancar y que las ideas fluyan; incluso es un susto que se disfruta porque increíblemente llegas a jugar con eso cuando tienes cierto oficio y cuando no lo sientas así, como ya han dicho muchos antes que yo, murió el artista”.
—¿Qué se necesita a tu juicio para ser un buen locutor?
—Ante todo se necesita un dominio correcto del lenguaje, no me refiero a ser un erudito que domine palabras complejas o de poco uso para alardear de sus conocimientos, se trata de usar las más adecuadas para hacer que el mensaje llegue a todos.
“La voz es importante, muy importante, porque una voz agradable causa mejor efecto si dice bien, pero con voz y pobreza verbal no llegas a ninguna parte; otros a la inversa sí han llegado muy lejos, ejemplos hay muchos.
“Tener dominio de la técnica de locución, que se estudia y se ejecuta luego de acuerdo con nuestra personalidad, respetar reglas que existen y que deben preservarse amén del paso del tiempo y de nuevas tendencias.
Se requiere estar al tanto de todo lo que sucede en diversos ámbitos y algo muy importante: valoro mucho la naturalidad, el ser uno mismo, no imitar a nadie y demostrar que no hay poses en nuestras actitudes ante cámaras y micrófonos”. (Marino Luzardo)
Mi más significativa responsabilidad, NO tengo dudas, es ESTAR ante este micrófono, porque no tiene precio el llegar a un sitio intrincado de Cuba y que llegue una persona de cualquier sexo, edad, estrato social, y pregunte por Magdiel… Tengo anécdotas increíbles de personas que han llegado a verme con los ojos aguados y me han dicho que yo soy quien le “ha levantado el ánimo en momentos en que perdió un familiar”, o que le” acompaño en su soledad”, o que “cuando no estoy no es igual”, “yo pensaba que eras un hombre más grande” … o “mira eso, yo creía que eras un viejo por las cosas que dices por los consejos que das” … eso no tienes cómo agradecerlo… o sí, sí tienes: seguir haciéndolo. En una ocasión, en el III Frente, Santiago de Cuba, una señora llegó a la emisora buscándome y me dijo, “yo vengo de Barranca”. Una persona que vive en Cruce de los Baños abrió los ojos, y me dijo: “esa mujer ha venido aquí por ti, de una distancia que ni imaginas…” Ese día lloré delante de una (hasta ese minuto) desconocida; ahora nos comunicamos frecuentemente y esa mujer que se llama Marisol dice ser “mi madre” de la loma. (Magdiel Pérez)

– ¿Por qué la locución?
-Soy una comunicadora. Conducir programas de radio, era de niña, mi juego favorito. Podía pasarme horas presentando musicales, saludando a los amigos y compartiendo mis opiniones con los ¨oyentes¨. Luego aprendí a querer a Consuelito, a disfrutar sus diálogos cubanísimos con Cepero o Pinelli… sentía como hacían felices a la gente, la proximidad era tan auténtica que lograba una atmósfera de complicidad con los televidentes. Mi generación tuvo muy buenos referentes en los dos medios. Nunca tuve dudas de mi orientación vocacional, creo en el poder de la palabra. Trabajo sintiendo ese placer que nos reporta jugar.
– ¿Cómo llegas de niña a una emisora?
-Fue a través de un Círculo de interés de radio en el Palacio Provincial de Pioneros, aunque ya desde la escuela yo presentaba los actos, los matutinos. Luego fue sencillo, necesitaban una nueva voz para un programa infantil y me captaron. Fue a los 11 años.
– Se dice con alguna razón que se está matando al español ¿qué piensas de esa polémica?
-La palabra también se transforma y tiene códigos generacionales. A lo que no debemos renunciar a su papel trasmisor de sentimientos, a su capacidad de estremecer y mejorar al ser humano. Hay que dedicar más tiempo al diálogo sincero, por todos los medios y espacios (y aquí incluyo escuela, la familia y otros escenarios…) Así estaríamos salvando a las personas y a al idioma.
– ¿Cuáles condiciones debe tener un locutor (a) o conductor(a)?
-Dando por sentadas las características que nos miden en los cursos introductorios (voz, dicción, articulación, dominio escénico, entre otras) y que luego se convierten en parámetros de evaluación artística. A mi juicio un locutor (a) tiene ante sí dos retos fundamentales: la autenticidad y la preparación. (Dalgis Román Aguilera)
Casi nunca hago lo mismo. El narrador tiene que amar lo que hace. Tú sabes que yo tengo los tornillos medio sueltos. Que ha de vivir para su trabajo y no de su trabajo. Un narrador ha de ser hiperquinético. Me pongo a leer, leer, leer y a tratar de conocer más todos los días.
– ¿Lees mucho? ¿De qué género?
-Leo muchísimo y de cualquier género, pero sobre todo de deportes e historia. La literatura también es parte de mi entretenimiento, me encanta leer todo lo de Eduardo Galeano y obras como El Alquimista de Paulo Coelho, me gusta leerlas varias veces. (Renier González)
—¿Por qué la radio? ¿Cómo llegó a ella? ¿Qué recuerda de esa época en “su pueblito”?
—Es una cuestión generacional, como para un chico de hoy la televisión y las redes sociales. Era el entretenimiento, lo compartido en los mediodías y noches con mis padres. El estímulo de la imaginación, eso tan portentoso. Así que, como me decían que tenía buena voz, me incliné rápidamente al mundo de la locución en la radio. A los 16 ¡ya tenía trabajo!
—¿Qué tiempo estuvo sin escuchar su narración del gol de Diego Armando Maradona en México 86? ¿Por qué ha dicho que “fue el último gran campeonato del mundo”?
—Unos años. Me provocaba un cierto pudor. En la trasmisión del partido entero, voz e imágenes, el cual está en mi página, se aprecia como ya, aquel día, yo ofrecía disculpas por el desborde emocional que había ocurrido durante el relato de ese gol. Fue un momento de cierta locura por la concurrencia de varios factores.
En cuanto a la calidad, el del 86 fue el torneo que tuvo mayor cantidad de buenos equipos. Había diez seleccionados por los menos en condiciones de ganar el Mundial: Brasil, Alemania, Uruguay, Bélgica, España, Unión Soviética, Inglaterra, Francia, el propio México que armó un gran equipo. Eso no se ha repetido. La calidad de muchísimos partidos es inolvidable.
—De los miles de goles que usted ha narrado ¿Cuáles tres les resultan especiales?
—Final del Mundialito en Uruguay ante Brasil, anotado por Victorino. Y los de Diego, en especial los del 86, y el del 94 a Grecia, el relato más perfecto de mi vida. Tengo aprecio, aunque le parezca insólito, por el gol con la mano a Inglaterra. Es por el orgullo que me provoca que, aun siendo gol argentino, de Diego y contra Inglaterra, dije las cosas tal como sucedieron. El periodista no se traicionó con la emoción o la conveniencia. (Víctor Hugo Morales)
– ¿Cuál era tu sueño de niño?
-Una foto de mi infancia lo releva mejor que las palabras. Con papel y cartón construí una cámara de televisión y me retrataron junto a ella, en medio del gran patio de mi casa, imaginando que realizaba un programa. También hacía micrófonos y hablaba frente a los espejos imitando a los locutores. Y siento que soy locutor desde los nueve años. Por mi sueño de artista un amigo me llevó a los estudios de la emisora Radio Guamá, y allí, de la mano de mi primera maestra Nora Peláez Naranjo, me enamoré de la comunicación. A esa edad grabé el primero de mis programas, y como Nora nos hablaba de la importancia de ser integral, sin pretenderlo, fui incursionando por muchas especialidades del medio de los sonidos. La radio se convirtió en mi obsesión y los espacios televisivos en mi sueño más anhelado. Fui el primer niño que condujo un espacio infantil habitual cuando el canal vueltabajero nació. Desde entonces nunca he podido apartarme de los medios, porque ellos para mí son un modo de vivir.
-Cuando integraba el Círculo de interés de radiodifusión en la emisora provincial Guamá, la guionista Virginia Woon y el director Luciano Mesa, grabaron en Pinar del Río el espacio
televisivo Escenario Escolar. Yo fui uno de sus conductores. También siendo un niño actué en los primeros espacios infantiles de Tele Pinar. En mi adolescencia Antonio Pera y Luis Mujica Díaz me impartieron cursos de locución televisiva. Siendo profesional de la radio, Hilda Nancy Martínez me invitó a co-escribir y co-dirigir una revista especial para el telecentro pinareño, y Sissi Izquierdo González me propuso hacer en binomio el documental Candil de Nieve, que alcanzó, entre otros, el Gran Premio en el Festival Nacional de Telecentros con sede en la provincia de Granma. Pero fue el realizador José González Vera quien me dio la gran oportunidad. Concibió junto a mí el espacio Confesiones y me nombró su conductor. Esos fueron, a grandes rasgos, mis vínculos iniciales con la televisión y la gran puerta abierta.
(Luis Hidalgo)
-Existen personas que consideran excluyentes las profesiones de animación de espectáculos musicales y la presentación o elaboración de noticias ¿qué piensas tú?
-No creo que sean excluyentes, siempre y cuando ambas se realicen con la proyección de credibilidad y profesionalidad que exigen ambos géneros.  Al final, en ambos casos lo importante es el crédito y la confianza que otorga el público a ese profesional de la pantalla más allá del programa en que lo vea. Hay casos de locutores exclusivos de informativos, que por su ampulosidad y falsedad no son creíbles en las noticias que leen. ¿Serían más creíbles animando un espectáculo?
(Julio Acanda)
– ¿Hasta dónde beneficia al locutor cursar una carrera universitaria?
Se beneficia totalmente y yo diría que es imprescindible para un buen desempeño, para acopiar información general, cultura y un nivel de instrucción elevado, aunque no descarto que, en el pasado, tuvimos  excelentes ejemplos de profesionales con una vasta preparación autodidacta, pero ya estos son otros momentos, son tiempos de desarrollo tecnológico, de avances en las comunicaciones, de un vertiginoso y cada vez más complejo devenir, entonces, debemos aspirar, para comenzar una carrera profesional en la locución, a que los jóvenes que lleguen ya tengan una licenciatura. Claro, aquí me detengo porque siempre existirá un espacio para la excepcionalidad, graduados de música, de actuación, o simplemente artistas en esencia con buenas voces, inteligencia, carisma y muchas ganas, mucha vocación para la locución. Ellos pueden y deben ser tenidos en cuenta. (Rosalía Arnáez)

¿Cuándo te topaste con un micrófono?
–La primera vez que tuve un micrófono delante fue en Tele Rebelde,
el 6 de marzo del 2016. Nunca antes había hecho nada en televisión,
solo como competidor en Encuentro con Clío y en La neurona intranquila.
Tampoco había tenido experiencia en ningún otro medio de comunicación, aunque las habilidades comunicativas que se desarrollan en el ISRI y el haber hecho teatro, sin dudas, me ayudaron mucho.
¿Qué disfrutas más a la hora de hablar de deporte?
–Pregunta difícil… para hablar de deportes hay que sentirlo y creo
que lo que más disfruto es poder comunicar, transmitir eso que
siempre he sentido, y de alguna manera vivir un poco más de cerca
ese mundo que es tan importante para mí.
¿Qué condiciones debe tener en un buen conductor deportivo?
–Amar al deporte por encima de todo, eso es lo principal. Se debe
ser objetivo, nunca dejarse llevar por fanatismos o estereotipos
creados, tener voluntad y deseos de aprender todo el tiempo, no ser
prepotente ni delante ni detrás de las cámaras, crear empatías, siempre siendo consecuente con lo que uno cree, respetuoso con deportistas, entrenadores, federativos y afición, y tener humildad como
cualquier buen profesional.
¿Qué no debe hacer nunca?
–Imponer criterios, ser autoritario, creer que uno tiene la verdad
absoluta, irrespetar al televidente, descuidar la preparación.
(Camilo Pérez)

¿Ser locutor estaba entre tus planes? ¿Cómo aprendiste a domar
el micrófono?
–Creo que estaba más en los planes de quienes me conocen desde
muchacho que en los míos propios. Yo soñaba con ser intérprete
de lenguas o experto en Relaciones Internacionales. Pero la vida me
fue encauzando hacia la Pedagogía. Me licencié en Español y Literatura, carrera a la que agradezco el completamiento de mi formación humanística.
A mi carrera universitaria le debo el basamento teórico que todo
comunicador profesional –considero– debería poseer en términos de
Fonética-Fonología, Morfosintaxis, Lexicología y Semántica; además
del latín, la Historia del Arte y el análisis de textos (literarios o no). Al
posgrado en Periodismo Audiovisual le debo el complemento que necesitaba para completar mi formación como profesional de la prensa.
A la Radio le debo la educación de mi voz, cómo colocarla para
proyectar sin gritar (detesto a los gritones que se venden como locutores o anclas), cómo matizar cada género, el desarrollo de la habilidad de la disertación en vivo, el “perderle el miedo” al micrófono… En fin, la Radio fue mi primer laboratorio. Pero también fue mi primer escenario como empleado de los medios, pues en ella experimenté por vez primera la disciplina laboral, el llegar (mínimo) par de horas antes de iniciar mi salida al aire y regresarme a casa, no importa la hora, con la satisfacción del deber cumplido; no hacer “trastadas” si en breve tengo trabajo, ¡mucho menos durante la faena! Y si me voy de juerga (porque también lo he hecho, como cualquier mortal), hacerlo con la mesura atribuida a un profesional de los medios, o sea, no “perder la tabla”. (Rei Gómez)
¿Por qué, si narró pelota “como entrenamiento”, luego lo hizo con otros deportes?
–El béisbol resultaba la preferencia de la mayoría de mis compañeros
y yo entendía que mi camino iba a transitar por otras actividades,
cuyos conocimientos generales, dominio y popularidad eran muy escasos. Por ese motivo invado otros deportes con toda la
ayuda de entrenadores y especialistas del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder). La forma de expresar y trasmitir atletismo, voleibol, ciclismo, balonmano, polo acuático, remos, kayaks, natación, esgrima, etc. era algo novedoso en nuestro país.
Sabíamos cómo hacer béisbol, boxeo, baloncesto y, en menor
medida, fútbol, pero no de qué manera llegar a la gente con esas
modalidades en las que el país ya demostraba avances dentro del
área y el continente. Hasta unas tarjetas debí gestionar y diseñar
en la imprenta del Inder para actualizar récords de todo tipo en
los deportes de tiempos y marcas. Sin ninguna referencia que nos
llegara por radio y tv desde el exterior, era muy complicado este
tema.
¿Qué debe hacer un narrador deportivo para no decir reiterada-
mente ‘hubieron’ u otros disparates gramaticales?

–Lectura y más lectura, preocupación constante por el idioma. Escuchar a personas como Eusebio Leal y otros intelectuales que se
expresan brillantemente. Yo creo que hoy tenemos la mayoría de
los profesionales muy capaces en nuestros medios, pero hay otros
perdidos o desconcentrados que hasta en las redes sociales cometen
errores imperdonables a la hora de redactar.

Hoy se dice algo, se expresa una idea y mañana damos un giro de
180 grados. Navegamos hacia donde nos lleva la corriente. Hay que
ser firme a la hora de emitir un criterio para que la gente crea en el
poder de la palabra. Si me equivoqué, correcto, lo admito, pero no
deben hacerse cantinfleos como los escuchados (en la actualidad).

Para resumir, pienso que el nivel es aceptable si no deseamos imponer criterios. Habrá que respetar decisiones: debe existir ética,
distancia y conocer interioridades para lanzarse a un comentario
desmedido. Algunas veces queremos saber más que los directores
técnicos en el extranjero que reciben miles y más miles de dólares
por su contrato. Ah, y reserven el término espectacular para los cruciales momentos del deporte. Ahora, para mí, ya perdió toda su trascendencia (Rene Navarro)
–Mi padre, Luis Grau Jover, era un hombre radio, periodista, director
de programas de radio, locutor y hasta editaba sus espacios grabados.
Sus últimos años fueron en Radio Rebelde y yo desde niña visitaba
su trabajo, dicen (Ibrahim) Aput y Edel (Morales) que ellos me
cargaban y yo siempre les pido que aclaren “cuando era chiquitica”.
¿Qué cualidades innatas debe tener un buen locutor?

–Bueno, tú sabes, el locutor es un artista y el artista nace, no se
hace. El locutor es el artista de más acercamiento al público, tiene
que prepararse mucho, ser creíble, sincero, natural, fluido, estar muy
informado, porque, además, esperan de nosotros informaciones actualizadas de todo tipo. Tienes que estar al día en todo o en casi todo y es realmente necesario dedicarle mucho tiempo a la profesión. Si no la amas, no vas a ser nunca un locutor.
¿Y que se adquiere con la profesión?
–Mucha cultura general, actualizaciones que no te imaginabas sobre
el arte, la política internacional. Nuestra profesión nos eleva el
conocimiento constantemente y la cultura en la calle con la gente,
dándonos opiniones sobre los programas, la pelota, las noticias, y
eso es cultivarse también.
¿Qué me dices de los encuentros científicos?

–Chica, a mí me pareció que podíamos, tomando la experiencia
vivida en Ciego de Ávila, desarrollar un encuentro basado en investigaciones sobre la locución en todo el país y lanzamos la convocatoria.
Nos pusimos de acuerdo con Alberto Fernández, locutor insigne
de esa provincia y en aquel momento Presidente de la filial, eso nos
dio el apoyo del gobierno y el partido provinciales en la capital de la
locución cubana.
Allí se han desarrollado casi todos los encuentros bienales de “el
arte de la locución”. Las ponencias que nos llegan tocan puntos fundamentales para nuestra profesión, para la defensa del lenguaje y
tocan desde la voz, tipos de voces, hasta la ética, el lenguaje extraverbal, la presencia según el programa, la animación, etc.
Háblame del vínculo con organizaciones internacionales y su
importancia.

–En el 2007 convocamos a los profesionales de todo el país al Primer
Taller Científico de la Locución y estuvo en Cuba el presidente
de la Asociación de locutores de Guatemala, visitó la sede de la
Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y allí se enteró de
nuestro empeño y solicitó vernos.
Unos días después nos visitaron la presidenta de la Asociación
de locutores de México, que también se interesó en el evento. A partir
de ese momento, con la presencia de ellos, celebramos nuestro
encuentro y nos dimos cuenta de que estábamos hablando de los

mismos problemas y ahí surgió la propuesta de crear la Asociación
latinoamericana de la locución. En ese momento éramos 3 países
nada más: México, Guatemala y Cuba.
Le propusimos a México la presidencia del comité organizador y
así, al año siguiente, celebramos en Varadero el Primer Encuentro
Internacional con la participación de 5 países y se acordó celebrar
el Primer Congreso de la Federación hispanoamericana de locutores
en México. Así vamos a celebrar nuestro quinto encuentro en el
2020, ya con más países y la participación de las radios comunitarias
latinoamericanas.
La presidencia la tiene México con la doctora Rosalía Buan. Cuba
tiene dos espacios que ocupan las también doctoras Marialina Grau
(vicepresidenta) y la Mirta Ramos (secretaria ejecutiva). Ya ves que
hay mucho doctorado y es que este año, desde el mes de enero, la federación, la asociación de locutores de México y dos universidades,
la Florida global y la Inteligente de México, otorgaron el doctorado
Honoris causa al grupo de profesionales creadores de los eventos
científicos, que se mantienen con estos encuentros para bien de los
locutores hispanoamericanos. Y fuimos 6 los locutores que recibimos
tan importante reconocimiento. (Marialina Grau)
¿Cómo llegas a la conducción?
–Recién graduada de Teatrología en el ISA comencé a trabajar en
la Dirección de Teatro y Danza del Ministerio de Cultura, y allí atendía
el departamento de Divulgación y Relaciones Públicas, donde
descubrí que podía convencer a las personas de ir al teatro, de comprar entradas, de valorar el trabajo de actores, directores, bailarines, coreógrafos, todos inmersos en los maravillosos años ochenta y noventa.
No me expresaba mal y, aunque fea, lograba comunicar y me
dije: si llego a la televisión me seguirán muchas personas y se verá
mi trabajo de divulgadora. Y así apareció la locución y el programa
Joven Joven. Era yo muy joven y soñaba ganar la televisión para mí.
¿Ese “despiste” que te acompaña es real o tu arma oculta para
captar adeptos?
–Las dos cosas, pero me gusta usarlo, sobre todo porque en ocasiones no quiero apabullar al entrevistado con contenidos que yo sé, pero el que debe expresarlos es él, porque lo dirá mejor, porque es su tiempo en televisión, porque para algo lo he invitado y me despisto
en la información para que el entrevistado continúe. O cambio los
nombres de personas o situaciones personales para obligarlo a hablar
de alguna cosilla personal que si la pregunto directamente no
la va a contestar. El despiste lo trabajé con mi querido compañero
Marino Luzardo y daba resultado. Pero no puedo abusar de él porque
me despisto de verdad, sobre todo con los nombres propios y
títulos de películas y de canciones, puedo cambiarlos con mucha
facilidad.

Dime qué cualidades deben adornar a un buen conductor.
–Tener dominio de su idioma, saber decir, querer comunicar, pasión
por la profesión, temple para ejercerla, conocerse muy bien por
dentro y sobre todo por fuera. Pasarán muchos años para que la
imagen personal deje de ser la mejor carta de presentación de los
seres humanos. (Raquel Mayedo)
Oscar Luis López, Joaquín Cuartas, Norma Abad y Rebeca Ulloa
impartieron un taller de guion radial en la UNEAC y me inscribí. Descubrí que, si no podía ser periodista, por lo menos podía ejercitarme haciendo programas sobre las temáticas que me interesaban. Una noche el locutor del programa se enfermó y asumí la conducción del espacio que yo mismo había escrito. Y hasta hoy. Han pasado 25 años.

¿Por qué te has especializado en diversos temas?

–La necesidad, Paquita. En la misma Cadena Habana me llamaban
para hacer programas informativos, infantiles, culturales, de música
campesina, y comprendí las palabras de un viejo locutor que me dijo:
“Tú quieres dedicarte a esto. Pues tienes que tener dos cosas: mucha
perseverancia porque siempre tendrás obstáculos y sinsabores, y lo
más importante, creértelo. El día en que no creas en tus posibilidades
y en lo que haces, en ese minuto dejaste de ser lo que eres”. Saqué
la carrera de Licenciatura en Historia a distancia en tiempo récord,
y me pasé muchos años entre Radio Reloj, Radio Ciudad de la Habana, la COCO y Doblaje. Me lo impuse, y salí más delgado, con menos cabello, pero airoso y formado.

Cualquier medio, emisora de radio o canal de tv puede ser tu academia si te tomas las cosas en serio. Es cierto que Radio Reloj te
provee de armas que puedes utilizar en otros desempeños como la
lectura a primera vista y la interpretación, por ejemplo. Pero considero
mucho más trascendental el hecho de sintonizar con tus propios
intereses profesionales.
Escucho todos los días a colegas que barajan su carrera con el
mismo manojo de cartas, y llegará el momento en que el desgaste
los deje sin posibilidad de juego. Hay que estudiarlo todo: geografía,
historia, política, filosofía, saber tanto sobre la estructura del átomo
como sobre Chacumbele y por qué él mismo se mató. Mi consejo es
probar todas las variantes dentro de la locución, y afincar más en lo
que se nos dé mejor. (Alain Amador Pardo)
¿Cuáles requisitos exige ese programa para que tenga una buena
cantidad de televidentes durante tantos años?

–Parto de algo que aprendí, sobre todo aprehendí con Vale la pena.
Al cubano le gusta la reflexión, disfruta el filosofar sobre de la vida,
construir sus puntos de vista, disfruta los actos inteligentes. Somos
personas dadas al pensamiento, más allá de también ser extrovertidas, activas, en este sentido, ejecutoras. Cuando las personas me paran en la calle o me escriben, no solo me agradecen el trabajo, las reflexiones, sobre todo me dan sus criterios, sus puntos de vista, construyen sus argumentaciones, sus narrativas.
No somos pasivos receptores de información, de ideas, de argumentos.
Los cubanos, me incluyo obviamente, somos constructores
de argumentos, agentes activos en la construcción de ideas. Yo estoy
convencido de que este es un primer elemento de atracción para los
televidentes. Son “actores” y “guionistas” del programa, escuchan,
procesan y elaboran, primero en el breve espacio que estamos juntos
cuando sale al aire el programa, y luego cuando conversan en
casa o en el trabajo, con las amistades, sobre el tema tratado.
Otra cosa muy importante es la cercanía con la vida misma, con la
cotidianidad, “lo que pasa en la calle”. Ese vínculo directo con la realidad, sin formalismos. Ese partir de la vivencia, del acontecimiento. El camino va de la realidad al pensamiento, para volver a la realidad con una opción de pensarla, para dialogar con otras opciones posibles. Mi estilo comunicacional siempre ha sido considerando como básicas la transparencia y la autenticidad. Las personas saben, sienten, perciben que digo lo que sé desde mi formación profesional, lo que siento, creo y de lo que estoy convencido, lo que hace avanzar hacia el bienestar, la felicidad, el bien vivir. Soy un comunicador transparente. Y mi compromiso esencial es con el bienestar de las cubanas y los cubanos.
No puedo dejar de decir que 49 años dando clases (empecé siendo
estudiante, como instructor no graduado, o antes, en la Secundaria,
como maestro de Física, así que son 50) en las aulas de mi segunda
casa, la Universidad de La Habana, han formado en mí una espiritualidad, una subjetividad de profesor que es, sin duda, la fuente
de Vale la pena. Soy profesor de corazón. Disfruto la docencia. Y el
buen ejercicio de la educación y la enseñanza suponen el aprendizaje
constante y el comportamiento educado. Esto es la ética del ejercicio
del magisterio (Manuel Calviño)
Tengo entendido que tu primera locución la hiciste como parte de una actividad de extensión universitaria. ¿Desde cuándo te interesaba la locución?
La locución me acompañó toda la vida. Recuerdo que tuve cargos en la FEEM y luego en la FEU, y cuando había todo tipo de juegos interfacultades, yo terminaba narrando, pero lo hacía como hobby. La verdad es que jamás pensé que esto podía convertirse en algo serio.
Lo que pasa es que mis propios compañeros de aula siempre me decían embúllate, haz la prueba; todo porque era el locutor de todas las actividades y en las fiestas incluso hacía como una especie de DJ.

Siempre me gustó eso, y una vez teníamos entradas para aquel programa llamado ¿Quién sabe? A él fuimos un grupo y nos enteramos de que había una convocatoria. Mi mamá, quien trabajaba en el Ministerio de Salud Pública, se puso de acuerdo con una amiga y también fueron, y dijeron que yo era comentarista. Me pusieron en una lista de los que irían a hacer la prueba y fui sin preparación alguna, iba como a divertirme.
Ese día andábamos un grupo de la universidad caminando y entonces pasamos por ahí. Recuerdo que hice la prueba y me impactó ver mucho a Eddy Martín de frente, además estaba Antonio Pera; eran personalidades y verlos me demostró que la cosa era seria, pero nada, lo hice muy desenfadado porque realmente no sentía que era algo trascendental para mí, solo iba a probarme y la gran sorpresa fue que después yo estuve entre los 15 o 20 seleccionados. Todo nació de lo que hice en extensión universitaria y fue el embullo de mis compañeros lo que me impulsó.
Eres un narrador con un buen nivel léxico y nunca te he escuchado una barbaridad gramatical, ¿acaso lees o has leído mucho?

La lectura siempre fue parte de mi vida porque recuerdo que cuando niño mi papá me leía antes de dormir y me creó esa costumbre. Ya la perdí, la verdad; pero durante toda esa etapa de niño, la lectura influyó mucho en mi ortografía.
Claro, después uno se da cuenta de que la lectura influye prácticamente en todo. Recuerdo a una profesora de la universidad, Alicia, y ojalá ella pueda leer esta entrevista, porque fue mi profesora guía y siempre me celebraba; les decía a mis compañeros que tratasen de superarse, me ponía de ejemplo. Realmente, no era que yo estudiara tanto, sino que ya había incorporado muchas de las reglas a veces inconscientemente, ni siquiera era que tenía todas las teorías, era que ya lo tenía incorporado quizás desde esa misma lectura de pequeño, por eso le insisto mucho a mis hijas sobre el tema.
Siempre he dicho que lo más desagradable que hay es leer un mensaje o algo lleno de faltas de ortografía. La manera de expresarse se nota cuando las personas han dedicado tiempo a la lectura y la auto preparación.

Cuando narras lo haces hablando con propiedad del deporte, sino quedas en silencio, ¿Qué tiempo le dedicas a prepararte?
La preparación en esta especialidad creo que debe ser todo el tiempo, es muy difícil desligarse de ello; incluso cuando uno se prepone descansar, si no estás en la casa, se te acerca alguien y te pregunta algo. Eso al inicio me chocó: decir voy a tomar un fin de semana de descanso, y te encuentras a una persona, te hace una pregunta y te das cuenta de que ni viste que fue lo que pasó, que alguien te esté preguntado y no tienes la respuesta. Entonces ya se convierte en un hábito levantarte por la mañana y revisar las últimas noticias, y si vas hacer una transmisión tratar de ir con toda la información, más allá de la elemental.
Hoy con el tema de las redes sociales es muy complicado porque cualquier aficionado es casi un especialista por las preguntas y los análisis que hace; uno se da cuenta de hay personas que dedican mucho tiempo a seguir las informaciones y analizar lo que está pasando, y por lo tanto eso exige mucho más.

Cuando haces algo mal solamente tienes que abrir cualquier red social y vas a ver cualquier cantidad de críticas, de todo tipo; hay que tenerle mucho respeto al micrófono. Intento tratar de llegar lo más preparado posible y no le podría decir que cantidad de horas dedico a prepararme, pero sí que es una gran cantidad de tiempo. Sin temor a equivocarme, diría que no soy solamente yo, porque estoy rodeado de muchos compañeros y uno se da cuenta de que nuestras vidas giran en torno a esa disciplina, a esa especialidad, pues no hay otra manera para poder intentar llegar a la mayoría.
Es muy difícil y hoy es más complicado que nunca, porque como el acceso a la información está más cerca que nunca, para poder convencer a la gente, tienes que estar verdaderamente preparado, cuando no se tiene todo el conocimiento, el aficionado se da cuenta enseguida.
¿Tienes algunos paradigmas de la locución?
Siempre fui un gran admirador de esta profesión. Sentí inclinación por el estilo de Héctor Rodríguez, su manera de darle emoción a los grandes momentos; recuerdo seguir la pelota y la pareja de él con Eddy Martin; hubo una etapa en que Héctor dejo de trasmitir y yo sentía que le pasaba algo a esa transmisión. Ese es mi locutor de referencia, digamos que siempre traté de adquirir los mejores conocimientos, y cuando se me dio la oportunidad, me abrió las puertas de su casa, pude conversar mucho con él y me apropié de sus consejos. (Evián Guerra)
¿Por qué locutor?

-Porque fue lo que vi desde que nací. Mi madre se enamoró de mi padre oyéndolo por la radio de Colón. Aprendí a leer cargado por mi padre leyendo guiones de programas infantiles con 4 o 5 años. Aprendí a caminar en la emisora era mi segunda o tal vez mi primera casa. La radio y la locución van por mis venas. La televisión llegó mucho tiempo después.
– ¿Y por qué revolucionario? ¿también es genético?

-Crecí en una familia de revolucionarios. Mi mayor ejemplo mi abuela materna fundadora de la Revolución en mi pueblo natal, de los CDR FMC, milicias. Mi abuelo fue combatiente del Directorio Estudiantil. No concibo otro modo de pensar que no sea el de un revolucionario. (Humberto López)

 

 

 


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Comments (2)

  • Ernesto Agustín Vera González
    29 de August de 2021, 23:30  Reply

    Interesante la investigación y las pequeñas entrevistas. Una pena que no aparezca un simple dato…11 trabajadores de Telecristal han representado a Cuba en 4 Juegos Olímpicos, 4 Panamericanos, 1 Paralímpicos y 1 CentroCaribe…. Eso también forma parte de la historia…Gracias por dedicarle un espacio a nuestra TV

  • raciel
    1 de September de 2021, 22:12  Reply

    el programa es un orgullo de la TV cubana, un programa fino e inteligente, todo es perfectible pero está muy bien estructurado, es ameno , estimula el conocimiento y es competitivo