Sorry, this entry is only available in European Spanish. Son muchas las mujeres que en nuestro Instituto, dedican tiempo, talento y esfuerzo para, desde sus diferentes áreas, hacer posible los procesos y productos comunicativos que distinguen el trabajo del ICRT. Ellas dirigen, impulsan, son inteligencia y corazón en cada progreso. Hoy nuestro sitio, les propone […]
Son muchas las mujeres que en nuestro Instituto, dedican tiempo, talento y esfuerzo para, desde sus diferentes áreas, hacer posible los procesos y productos comunicativos que distinguen el trabajo del ICRT.
Ellas dirigen, impulsan, son inteligencia y corazón en cada progreso. Hoy nuestro sitio, les propone conocer algunas de sus historias. Porque todos los días, y no uno, les pertenecen.

Odalys Torres. Directora de TV
Ahora nos llaman empoderadas. Yo diría que lo que hacemos es aprovechar la oportunidad de crecer que un país como el nuestro le da a la mujer.
Pude trabajar y desarrollarme en eso que estudié y esa oportunidad me la dio el ICRT. Como me dio también la oportunidad de crecer como ser humano.

Las responsabilidades familiares ocupan mucho tiempo, como también ocupa mucho tiempo la profesión nuestra. El ICRT ha contribuido a que madure como mujer.
Yo le diría a las mujeres que aprovecharan esta oportunidad que Cuba nos da, de brillar por nosotras mismas. Y empoderadas sí, ¿por qué no? Para mí está perfecto.

Aimara Sierra. Directora de Exportación y Negocios del ICRT
Mi experiencia como directiva comienza cuando soy nombrada Directora del otrora Centro de Gestión Contable del ICRT, en febrero del 2012.
Tenía la responsabilidad, junto con un pequeño grupo de trabajo, de consolidar toda la información contable del Instituto y velar por el cumplimiento de las normas de contabilidad por parte de todas sus entidades.
Considero que la experiencia fue muy positiva, pues me ayudó a crecer y a aprender en muchos sentidos. Hasta ese momento nunca había dirigido a un grupo de personas y siempre conté con el apoyo tanto de los subordinados como de los superiores.
Ya cuando soy nombrada a principios del 2020 como Directora de Exportación y Negocios, aunque ya tenía las herramientas del proceso de dirección, constituyó un nuevo reto.

La actividad de comercio exterior y la inversión extranjera abarcan varias especialidades y por tanto hay que estar continuamente estudiando. Pero a mí me gustan los retos, aún más cuando implican seguir aprendiendo cosas nuevas.
¿Cómo lo manejo con el resto de las responsabilidades familiares? Siempre trato de organizar el tiempo para cumplir con ambas tareas, lo cual no sería posible sin el apoyo de mi familia y de los amigos.
Contar con ese apoyo cuando tienes responsabilidades directivas es muy importante, pues constituye un sostén y una tranquilidad.

¿Cómo el ICRT me ha servido de espacio de crecimiento? El ICRT es el lugar donde comencé mi vida laboral y me ha permitido ir superándome gradualmente tanto en el ámbito profesional como en el personal.
Empecé como Oficinista y ahora me desempeño como Directora de Exportación y Negocios.
¿Qué le diría a otras mujeres en su día? Que nunca dejen de estudiar, de prepararse en todos los sentidos.
Las oportunidades están ahí y sólo depende de nosotras mismas aprovecharlas, más cuando vivimos en un país que desde el triunfo de la Revolución en 1959 puso a la mujer como uno de sus ejes principales.

MSc. Vanessa Márquez. Especialista del Centro de Investigaciones Sociales (CIS)
Para mí, trabajar en el ICRT ha sido un sueño cumplido. Cuando estudiaba en el preuniversitario yo quería estar en la Televisión, no ser artista, sino ser parte de la producción televisiva. De hecho, lo que quería ser concretamente era camarógrafa.
Esa idea se quedó ahí como suspendida, y luego de terminar mi carrera vine al Centro de Investigaciones Sociales, donde había trabajado mi tía varios años, del que tenía buenas referencias ¡y era de la Televisión!
Tras comenzar fui percibiendo al Centro como un lugar espectacular, por diversas razones… Primero, allí encontré un clima laboral inmejorable, gente distinta pero, en esencia, buena.

Pasó el tiempo y el centro se convirtió en “mi otra casa”, pues yo estaba encantada con casi todo, desde los momentos apremiantes para la redacción y entrega de informes, hasta las celebraciones de cualquier cosa, que terminaban en una fiesta con “cuatro gatos”.
Las personas de más experiencia fueron un pilar fundamental para mi aprendizaje, algunos eran como gurúes y escuchaba atenta sus análisis cotidianos sobre los medios.
Gracias a los momentos que compartí con esos profesionales es que he podido llegar hasta aquí, donde ahora soy yo una de “las de más experiencia”.

Tengo nuevas y mayores responsabilidades, que nunca imaginé ni me interesaban, pero que asumí, porque igual estaba “en casa”, trabajando con mis compañeros, me sentía bien.
Fue un desafío desde el inicio pues yo no me veía en ese rol. Quienes tengo alrededor hacen que sea más cómodo; algunas vienen conmigo desde hace años y conocen tanto como yo. Así que cuando salgo y entro, lo hago tranquila, porque siento que no estoy sola, el centro somos todos.
No es una frase bonita. En mi criterio la calidad del trabajo alcanzada en estas décadas siempre ha tenido un plus, que se lo da el gran sentido de pertenencia de su colectivo; eso forma parte de la identidad del centro definitivamente.
Algo muy similar encontré en la Casa Productora de Telenovelas, a la que me vinculé después. No me esperaba tal parecido, que incluso tuvo un gran impacto emocional para mí.
La Casa Productora es otra joya dentro del ICRT, por eso creo que he tenido una suerte inmensa. Además he podido estar bien cerca de “la televisión por dentro”, con la que yo al principio soñaba, y conocer más de la producción audiovisual.
Allí soy parte de un equipo creativo extraordinario, formado por mujeres excelentes con las que trabajar es placentero y retador, un lujo.

Representa un espacio de superación constante para mí, no solo como especialista de los medios de comunicación, sino como profesional de las Ciencias Sociales.
Toda mi vida laboral ha sido en el ICRT y me siento satisfecha con el recorrido, aunque siempre haya pensado que me falta… pero ese pedacito de inconformidad es lo que te hace buscar más y avanzar.
También he tenido garantías familiares, por llamarle de alguna forma, que me han permitido estar sentada horas seguidas en la computadora de mi casa, lo mismo la noche que los fines de semana. Por la presencia y ayuda incondicional de mi mamá también estoy aquí.
La verdad es que a veces me pregunto cómo será cuando crezca la familia, porque las responsabilidades que llegan con la maternidad son infinitas… pero seguro encontraré la forma de seguir en armonía, como mismo hacen muchas cubanas con total naturalidad, orgullo y tesón.

Aniuska Riquenes. Directora del Canal Educativo
Dirigir no es tarea fácil, exige de esfuerzo extra en todos los sentidos, sobre todo en los tiempos que corren, tiempos de limitaciones económico-financieras y de pandemia.
Pero, cuando se está enamorada de la labor que se realiza, cuando prevalece el servir a los demás y una se toma en serio lo que hace, son razones suficientes para respirar hondo y decir “vamos que sí se puede”.
Dirigir es un arte, es todos los días salir a escena y decir al final del día, hoy lo hice bien, mañana lo haré mejor. El mayor reconocimiento es el deber cumplido.

Llevar a la par la responsabilidad familiar y la tarea de dirección es un reto diario, es saber cómo una responsabilidad no se supedita a la otra, es llevar las dos sin disminuir ninguna, ese es el reto, difícil pero no imposible.
El ICRT ha sido una escuela. Procedo de un organismo formador que es el MINED, formador por excelencia de cuadros y lo digo con orgullo porque labore allí 25 de los 30 años de vida laboral que tengo.
Sin embargo, el ICRT ha sido mi segunda escuela, sobre todo una escuela política, ideológica, cultural. El trabajo para los medios tiene una riqueza de inestimable valor.

Me ha entrenado para el debate, para saber escuchar, aguzar la mirada, tomar decisiones, muchas veces complejas por la propia complejidad de la creación artística, discernir todas las posibles lecturas que la creación pueda tener en tanto producto subjetivo por excelencia.
Le debo mucho al ICRT y trato de recíprocar modestamente con mi actuación diaria. No obstante, creo que estaré en deuda siempre.
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