Raúl Castro: Esta ley de leyes es hija de su tiempo

General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Foto: Serguei Montalvo Aróstegui

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la Segunda Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, con motivo de la proclamación de la Constitución de la República, en el Palacio de Convenciones, el 10 de abril de 2019, “Año 61 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

Compañero Esteban Lazo, Presidente de la Asamblea Nacional;
Compañero Miguel Díaz-Canel, Presidente de la República de Cuba –ahora es Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de la República de Cuba;
Compañeras y compañeros:

Constituye para mí un privilegio excepcional pronunciar las palabras centrales en esta sesión de proclamación de la Constitución de la República. Es la segunda ocasión que cumplo tan alta responsabilidad.

Hace algo más de 43 años, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, antes de partir al exterior en cumplimiento de un ineludible compromiso internacional, me encargó sustituirlo en el acto solemne, celebrado el 24 de febrero de 1976, para la proclamación de la Constitución cuya vigencia culmina hoy.

La fecha escogida no es casual, hace 150 años, el 10 de Abril de 1869, los mambises reunidos en Asamblea Constituyente en Guáimaro acordaron nuestra primera Constitución, fruto de la unidad e institucionalidad que requería la naciente República en Armas.

La libertad y la independencia frente al colonialismo español serían parte de sus objetivos esenciales, unidos al reconocimiento de la igualdad entre todos los cubanos, sin fueros ni privilegios.

La Constitución que proclamamos hoy es continuidad de aquella primera, en tanto salvaguarda como pilares fundamentales de la nación la unidad de todos los cubanos y la independencia y soberanía de la patria.

Las constituciones de Baraguá, Jimaguayú y La Yaya, proclamadas con posterioridad en distintos momentos de la contienda insurreccional, son una expresión continuadora de la tradición constitucionalista revolucionaria de nuestra historia.

No es ocioso recordar que, a pesar de las campañas victoriosas de los mambises frente al colonialismo español, no se alcanzó la verdadera independencia nacional ni la instauración de la República democrática y progresista a que aspiraban los patriotas cubanos, la victoria le fue arrebatada a nuestro pueblo por la intervención del imperialismo norteamericano, sobre cuyo peligro habían alertado varios de nuestros próceres, en primer lugar José Martí.

En medio de la ocupación militar norteamericana se aprueba la Constitución de la República de 1901, a la cual se le impuso como un apéndice la Enmienda Platt, que subordinaba nuestra soberanía a los intereses de Estados Unidos.

Como expresara Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido en diciembre de 1975, después de la Guerra de Independencia a Cuba, (cito): “se le concedió la independencia formal el 20 de mayo de 1902, con bases navales norteamericanas y con la enmienda constitucional impuesta, que entre otras cosas daba a los Estados Unidos el derecho de intervenir en Cuba. Se instaura así la neocolonia yanqui en nuestra patria”. (Fin de la cita)

No olvidemos que aquella constitución fue puesta en vigor por una orden del Gobernador Militar yanqui.

Con posterioridad, la Constitución de 1940, resultado de un complejo proceso histórico devenido luego del derrocamiento de la dictadura machadista, consigue reflejar parte de los anhelos de nuestro pueblo en aquellos tiempos.

La coyuntura internacional en que se realiza la Asamblea Constituyente para esa Carta Magna, en el marco de la lucha mundial contra el fascismo y la activa participación de asambleístas con ideales progresistas, en particular los comunistas, influyeron en que se aprobara un texto constitucional de avanzada para la época pues establecía nuevos derechos sociales y económicos. Preceptuaba el rechazo a toda discriminación por razones de raza, color de la piel y sexo, la jornada laboral de ocho horas y la prohibición del latifundio.

Como es conocido, muchos de esos postulados quedaron en letra muerta, en algunos casos, por no tener un desarrollo legislativo ulterior y, en otros, porque era inviable su implementación en los marcos de aquella sociedad burguesa.

La vigencia de la Constitución de 1940 fue interrumpida con el Golpe de Estado orquestado por Batista en 1952 y la instauración de unos espurios estatutos constitucionales. Este acto se convirtió en catalizador del movimiento revolucionario encabezado por la Generación del Centenario, cuyo Programa Político se sintetiza en el alegato de defensa de Fidel al ser juzgado por los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, conocido como La Historia me Absolverá.

El triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959, rescató los postulados constitucionales del 40, que fueron atemperados a las circunstancias de un verdadero proceso revolucionario. Una de las primeras medidas en el orden jurídico, fue la promulgación de la Ley Fundamental el 7 de febrero de 1959, base constitucional de los nuevos desafíos.

No se podía hacer de otra manera, o deteníamos el proceso revolucionario para dedicarnos a hacer una nueva Constitución o hacíamos lo que, en definitiva, se decidió.

En materia de la configuración institucional, el cambio de mayor trascendencia fue definir al Consejo de Ministros como máximo órgano legislativo, ejecutivo y con facultad constituyente. Era una necesidad imperiosa para poder adoptar las medidas futuras con la celeridad que imponía ese momento histórico.

Bajo su amparo se hicieron realidad aquellos derechos reconocidos en el texto del 40 y, al propio tiempo, surgieron otros más profundos que alcanzarían a los más humildes.

En el primero de los casos fue cumplir lo que estaba establecido, pero al final, como leyes complementarias aboliendo el latifundio. Y esas leyes complementarias, pasaron los años y nadie se ocupó de que se cumplieran, hasta que llegaron la Revolución y Fidel y a los pocos meses del triunfo, el 17 de mayo de 1959, se acordó, en el corazón de la propia Sierra Maestra, la Reforma Agraria de la Revolución Cubana.

La Revolución fue fuente de derecho, fue ella quien les dio la tierra a los campesinos, la que garantizó el acceso gratuito y universal a la educación, la que puso la salud pública al servicio de los ciudadanos, la que garantizó la igualdad de los cubanos, la que nacionalizó con el respaldo popular las grandes propiedades en manos de compañías extranjeras que explotaban a nuestros compatriotas.

En el Informe Central al Primer Congreso del Partido, el compañero Fidel señaló (cito): “Hoy necesitamos una constitución socialista, en correspondencia con las características de nuestra sociedad, con la conciencia social, las convicciones ideológicas y las aspiraciones de nuestro pueblo. Una constitución que refleje las leyes generales de la sociedad que construimos, las profundas transformaciones económicas, sociales y políticas operadas por la Revolución y los logros históricos conquistados por nuestro pueblo. Una constitución, en fin, que consolide lo que somos hoy y que ayude a alcanzar lo que queremos ser mañana”. (Fin de la cita)

El período de provisionalidad se mantuvo hasta la proclamación de la Constitución de la República el 24 de febrero de 1976, resultado también de una amplia consulta popular y un referendo.

La Constitución de 1976 reafirmó el carácter socialista de la Revolución, proclamado por Fidel el 16 abril de 1961, instituyó aquellos derechos conquistados por el pueblo, fruto del proceso revolucionario, e instauró un sistema de gobierno sustentado en los órganos del Poder Popular.

Los acuerdos derivados del Cuarto Congreso del Partido, en 1991, unidos a las experiencias del proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, la caída del campo socialista y la necesidad de perfeccionarnos en las circunstancias imperantes en nuestra sociedad y otras nuevas que se gestaban con la llegada del Período Especial, conllevaron una reforma parcial de la Constitución de la República en 1992.

En lo fundamental, se introdujeron modificaciones en el sistema económico, la organización y funcionamiento de los órganos del Poder Popular, se instauró la elección directa por el pueblo de los diputados a la Asamblea Nacional y los delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular y fue ampliada la libertad religiosa.

Trascendente resultó también la Reforma Constitucional del año 2002, cuando Estados Unidos incrementaba sus amenazas contra la Revolución. A instancia de las organizaciones de masas y el respaldo mayoritario del pueblo, se consignó en la Constitución el carácter irrevocable de nuestro socialismo y del sistema político y social revolucionario. A ello se unió el pronunciamiento de que jamás podrían negociarse las relaciones económicas, diplomáticas y políticas con cualquier otro Estado, bajo agresión, amenaza o coerción de una potencia extranjera.

Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el Sexto Congreso del Partido, en abril de 2011, y los acuerdos emanados de su Primera Conferencia Nacional, en enero de 2012, pusieron de manifiesto la necesidad de introducir modificaciones en el orden constitucional.

En consecuencia, en el año 2013, el Buró Político aprobó la creación de un Grupo de Trabajo con ese propósito.

El Séptimo Congreso, en abril de 2016, ratificó los acuerdos del Sexto Congreso y avanzó en la elaboración de documentos programáticos acerca del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, cuya materialización, igualmente, tendría un reflejo en el ámbito constitucional.

Durante los estudios que llevábamos a cabo, arribamos a la conclusión de que más que una reforma, se requería de una nueva constitución que no se limitara a actualizar el orden económico y social, sino que profundizara en los principios de la estructura del Estado, la ampliación de los derechos y garantías de los ciudadanos y otros aspectos relevantes; pensando no solo en el hoy, sino, sobre todo, en el futuro de la nación.

El 2 de junio de 2018 este Parlamento aprobó iniciar el proceso de Reforma Constitucional y con ese fin creó una Comisión de 33 diputados para la elaboración del Anteproyecto de la nueva Carta Magna. Considero oportuno hacer constar en esta sesión solemne el meritorio trabajo desplegado por los integrantes de esta comisión y sus cuatro asesores, no solo en la elaboración del texto inicial, sino a lo largo de todo el proceso.

La primera versión del proyecto de la nueva Constitución fue presentada al análisis por esta Asamblea los días 21 y 22 de julio de 2018, y luego de un amplio debate, se aprobó un nuevo texto y se dispuso someterlo a consulta popular.

Como ya fue informado, cerca de 9 millones de personas participaron en las más de 133 000 reuniones. Podemos afirmar que no se trató de una mera asistencia, sino que consciente, responsablemente y con absoluta libertad todos pudieron exponer sus criterios, lo que también contribuyó a elevar la cultura jurídica de los ciudadanos. Hubo más de 1 700 000 intervenciones de las que se derivaron unas 783 000 propuestas.

El pueblo con su participación se convirtió en el verdadero constituyente. Bastaría reiterar que, como resultado del aporte popular, el proyecto tuvo variaciones en casi el 60 % de su articulado.

Encomiable fue la labor realizada por los encargados de la captación y procesamiento de las opiniones de la población. Con su trabajo en tiempo récord contribuyeron decisivamente a los éxitos de este proceso profundamente democrático.

En diciembre pasado la Asamblea Nacional aprobó la nueva Constitución de la República, y de conformidad con el mecanismo de reforma establecido, acordó someterla a Referendo, el cual se realizó el pasado 24 de febrero, ocasión en la que nuestro pueblo dio una muestra más de compromiso y apoyo a su Revolución y al Socialismo.

Es significativo que la mayoría de los cubanos que ejercieron el voto pertenecen a las generaciones nacidas con posterioridad al triunfo revolucionario, lo que refleja la fortaleza y continuidad de nuestros principios.

Los resultados del Referendo son una prueba inequívoca de esta afirmación. Como ya también se informó, el 90 % de los ciudadanos con derecho electoral concurrieron a las urnas, y de estos, el 86,85 % votaron a favor, cifra que a la vez representa el 78,3 % del total de compatriotas con derecho al voto, con la cual quedó refrendada la nueva Constitución de la República.

Relevante resulta también el 95,85 % de las boletas válidas, y que solo el 9 % votó en contra. Con relación a este último dato, valoramos que en no todos los casos ello significa un rechazo al contenido general de la nueva Constitución, sino que obedeció a criterios contrarios sobre temas específicos.

Cuba demostró, una vez más, que desde mecanismos democráticos y basados en el derecho a la libre determinación es posible afianzar su sistema socialista como una alternativa viable en momentos de una escalada en la agresividad del imperialismo que intenta desacreditar opciones progresistas de desarrollo social.

La Constitución que hoy proclamamos garantiza la continuidad de la Revolución y la irrevocabilidad de nuestro socialismo. Sintetiza las aspiraciones de todos los que a lo largo de más de 150 años han luchado por una Cuba libre, independiente, soberana y de justicia social.

Esta ley de leyes es hija de su tiempo. Refleja las circunstancias históricas de la construcción de nuestra sociedad y tutela jurídicamente los cambios acaecidos con visión de futuro, en el propósito supremo de alcanzar un socialismo cada vez más próspero, sostenible, inclusivo y participativo.

Con este nuevo texto se institucionaliza y fortalece el Estado revolucionario, del que se demanda una actuación transparente y ajustada a la ley. Si algo en particular lo distingue, es el respeto a la dignidad plena de la mujer y el hombre, y la igualdad de los cubanos, sin ningún tipo de discriminación, y esos son, precisamente, los pilares en los que se cimienta esta sociedad.

El texto constitucional ha sido fruto del trabajo mancomunado de quienes tuvimos el privilegio de acompañar a Fidel en la lucha revolucionaria y los “pinos nuevos”, quienes paulatinamente vienen asumiendo las principales responsabilidades de la nación. Esta Constitución deviene en un legado para las nuevas generaciones de cubanos.

No basta con proclamarla, es necesario hacer efectivos sus preceptos. En ese empeño corresponderá a esta Asamblea una intensa actividad legislativa para cumplir las normas previstas en las Disposiciones Transitorias de la Constitución, tarea ya encomendada a varios grupos de trabajo.

En el día de hoy, una vez concluido este acto de proclamación, será publicado en la Gaceta Oficial de la República el texto íntegro de la Constitución, a partir de lo cual entrará en vigor.

Entre las tareas inmediatas que por mandato constitucional debemos acometer está la aprobación de una nueva Ley Electoral, en cuyo proyecto se trabaja, con el propósito de presentarla a la aprobación de esta Asamblea en su próxima sesión ordinaria.

Una vez en vigor la Ley Electoral, ha de elegirse por el Parlamento el Consejo Electoral Nacional y, de conformidad con la Segunda Disposición Transitoria de la Constitución, antes de los tres meses siguientes, la propia Asamblea elegirá a su Presidente, Vicepresidente y Secretario, a los demás miembros del Consejo de Estado, y al Presidente y Vicepresidente de la República.

Igualmente, ya elegido, el Presidente de la República, antes de los tres meses, presentará a la aprobación de la Asamblea Nacional el nuevo Gobierno, es decir, este Parlamento designará al Primer Ministro, a los Viceprimeros Ministros, al Secretario y demás miembros del Consejo de Ministros.

Trabajaremos para que todas estas acciones se materialicen antes de concluir el presente año.

A su vez, a inicios del 2020, correspondería la elección de los gobernadores y vicegobernadores provinciales, y la designación por las asambleas municipales de los intendentes.

Como era de esperar, los enemigos históricos de la Revolución han pretendido cuestionar la legitimidad de este amplio ejercicio constitucional. No obstante, todas las infamias se desvanecen frente al hecho irrefutable del apoyo masivo de nuestro noble pueblo.

Hemos venido alertando sobre la conducta agresiva que el Gobierno estadounidense ha desatado contra la región de América Latina y el Caribe. Lo hace en nombre de la Doctrina Monroe, con un arrogante desprecio macartista hacia el socialismo, la libre determinación de los pueblos y los derechos soberanos de los países de la región.

El 26 de julio de 2018, al conmemorar el aniversario 65 del Moncada, y el primero de enero del presente año al celebrar el aniversario 60 del triunfo de la Revolución, advertí sobre el escenario adverso que se había conformado y el resurgir de la euforia y el apuro de nuestros enemigos por destruir el ejemplo de Cuba. En ambas ocasiones señalé la convicción de que se estrechaba el cerco del imperio en torno a Venezuela, Nicaragua y Cuba. Los hechos han confirmado aquella apreciación.

La región que Martí llamó Nuestra América había logrado en tiempos muy recientes afianzar la independencia regional, en un clima de paz, cooperación y armonía entre sus Estados miembros.

Con el precepto de alcanzar la unidad dentro de la diversidad, se avanzó sostenidamente hacia la integración, la complementariedad y el concierto entre todos para solucionar los problemas económicos y sociales de nuestros pueblos.

Se declaró a América Latina y el Caribe como Zona de Paz y se progresó también en el propósito de alcanzar una relación más respetuosa con los vecinos del norte.

El escenario hoy es otro. El actual Gobierno de los Estados Unidos y su ambición hegemónica hacia la región, plantean la amenaza más perentoria de las últimas cinco décadas a la paz, la seguridad y el bienestar de Latinoamérica y el Caribe.

En pos de los objetivos de dominación se orquestaron a lo largo de varios años golpes de Estado, en un caso militar y en otros de corte parlamentario, para despojar del poder a presidentes progresistas y, en evitación del ascenso de líderes de izquierda, se impidió su participación en las elecciones mediante campañas mediáticas y oscuras causas judiciales. Precisamente, el pasado domingo se cumplió un año del injusto encarcelamiento del compañero Inácio Lula da Silva, cuya libertad demandamos.

Desafortunadamente, hay gobiernos y fuerzas políticas que de modo irresponsable acompañan al imperialismo en esta belicosa escalada.

El asedio incesante contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, con el uso de métodos de la guerra no convencional y la asfixia económica, es el principal foco de agresión, sin embargo, la amenaza nos concierne a todos.

El Gobierno venezolano y el pueblo chavista están escribiendo páginas admirables de resistencia. En suelo bolivariano se define hoy si es verdad que las naciones latinoamericanas y caribeñas tienen derecho a la libre determinación, si el poder soberano descansa en el pueblo o en un gobierno extranjero, si resulta aceptable que un país poderoso determine quiénes son los gobernantes de un estado independiente, si las normas y principios por los que se rige la Organización de las Naciones Unidas tienen valor real o son letra muerta, si los pueblos de la región permanecerán pasivos ante el arrebato del poder soberano en una nación hermana o responderán en repudio al crimen.

Ratificamos desde este Parlamento la firme solidaridad y apoyo a la Revolución bolivariana y chavista, al presidente Nicolás Maduro Moros y a la unión cívico-militar de su pueblo.

A los más de 20 000 colaboradores cubanos, el 61 % de ellos mujeres, que se encuentran cumpliendo misión en Venezuela les trasmito nuestro profundo reconocimiento por su compromiso y consagración en la noble y profundamente humanitaria tarea que realizan al servicio de las familias de esa hermana nación (Aplausos).

El tono del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba es cada vez más amenazador, al tiempo que se dan pasos progresivos para deteriorar las relaciones bilaterales.

Se culpa a Cuba de todos los males, usando la mentira en el peor estilo de la propaganda hitleriana. Jamás abandonaremos el deber de actuar en solidaridad con Venezuela. No renunciaremos a ninguno de nuestros principios y rechazaremos enérgicamente toda forma de chantaje.

El incremento de la guerra económica, con el fortalecimiento del bloqueo y la continua aplicación de la Ley Helms-Burton, persiguen el viejo anhelo de derrocar a la Revolución Cubana por medio de la asfixia económica y la penuria. Esta aspiración ya fracasó en el pasado y volverá a fracasar (Aplausos).

Hemos hecho saber a la administración norteamericana, con la mayor claridad, firmeza y serenidad, por canales diplomáticos directos y de manera pública, que Cuba no teme a las amenazas y que nuestra vocación de paz y entendimiento está acompañada de la inconmovible determinación de defender el derecho soberano de los cubanos a decidir el futuro de la nación, sin interferencia extranjera.

El socialismo, sistema que denigra el Gobierno de los Estados Unidos, lo defendemos porque creemos en la justicia social, en el desarrollo equilibrado y sostenible, con una justa distribución de la riqueza y las garantías de servicios de calidad para toda la población; practicamos la solidaridad y rechazamos el egoísmo, compartimos no lo que nos sobra, sino incluso lo que nos falta; repudiamos todas las formas de discriminación social y combatimos el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas y todas las formas de esclavitud; defendemos los derechos humanos de todos los ciudadanos, no de segmentos exclusivos y privilegiados; creemos en la democracia del pueblo y no en el poder político y antidemocrático del capital; buscamos promover la prosperidad de la patria, en armonía con la naturaleza y cuidando las fuentes de las que depende la vida en el planeta; y porque estamos convencidos de que un mundo mejor es posible.

Esperamos que la comunidad internacional responda con conciencia y sentido del deber ante tan peligrosa experiencia, y que no haya que lamentar cuando sea demasiado tarde.

Frente al turbulento escenario que se ha conformado, hemos definido como prioridades insoslayables la preparación del país para la defensa y el desarrollo de la economía nacional. Ambas direcciones con igual importancia.

Como ha podido apreciar nuestra población, desde hace meses se acomete un conjunto de medidas en interés de reforzar la capacidad y disposición combativas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y todo el sistema defensivo del país bajo la concepción estratégica de la Guerra de Todo el Pueblo, como refrenda la Constitución de la República que acabamos de proclamar.

Al propio tiempo, se ha adoptado un grupo de decisiones para encauzar el desempeño de nuestra economía y resistir y vencer los nuevos obstáculos que nos impone el recrudecimiento del cerco económico y financiero, sin renunciar a los programas de desarrollo que están en marcha.

Para ello es necesario que estemos alertas y conscientes de que enfrentamos dificultades adicionales y que la situación pudiera agravarse en los próximos meses. No se trata de regresar a la fase aguda del Período Especial de la década de los años 90 del siglo pasado; hoy es otro el panorama en cuanto a la diversificación de la economía, pero tenemos que prepararnos siempre para la peor variante.

Es preciso redoblar los esfuerzos por incrementar las producciones nacionales, en particular la de alimentos, revisar todos los gastos para suprimir los no imprescindibles, elevar la eficiencia en el uso de los portadores energéticos, especialmente los combustibles, lo que incluye acabar con el robo existente y asumir el ahorro como una firme línea de conducta de los dirigentes desde la nación hasta la base y los compatriotas en general.

En 60 años frente a las agresiones y amenazas los cubanos hemos demostrado la férrea voluntad para resistir y vencer las más difíciles circunstancias. A pesar de su inmenso poder, el imperialismo no posee la capacidad de quebrar la dignidad de un pueblo unido, orgulloso de su historia y de la libertad conquistada a fuerza de tanto sacrificio. Ya Cuba ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá resistir, luchar y alcanzar la victoria (Aplausos). No existe otra alternativa.

Eso es todo por ahora,

Muchas gracias.

(Ovación).




Cuba: 90.15% de electores votaron en Referendo Constitucional

Informe de la Comisión Electoral Nacional sobre los resultados finales de la votación en Referendo Constitucional del 24 de febrero de 2019

Terminada la votación e informados los resultados preliminares, por la Comisión Electoral Nacional se anunció que fue ratificada la nueva Constitución de la República de Cuba, por el voto favorable de la mayoría de los ciudadanos con derecho electoral, en Referendo convocado para el 24 de febrero del 2019.

La Comisión Electoral Nacional dando cumplimiento a los artículos 16 y 22 inciso k) de la Ley Electoral, inició el proceso de validación de sus resultados, tanto en Cuba como en el exterior.

Para ello se procedió a comprobar los casos de aquellos electores que el día señalado por el Consejo de Estado para las votaciones, ejercieron el derecho al voto en lugar distinto al que se encontraban registrados, por estar cumpliendo tareas relacionadas con la producción, los servicios, la docencia u otras razones justificadas que los imposibilitaron de acudir a éstos, por lo que resultaron incluidos en el colegio en que realizaron el voto, previa acreditación de su condición de elector ante los integrantes de la mesa electoral.

Dentro de éstos colegios se encuentran los 198 ubicados en terminales áreas, de ferrocarril y de ómnibus; en hospitales; hoteles; residencias estudiantiles y otros lugares con alta aglomeración de electores con derecho al voto, en virtud de lo establecido en el artículo 14.1 del Decreto-Ley 248/07 y artículo 47 apartados 2 y 4 de su Reglamento, en relación al 167 de la Ley Electoral.

Lo anterior permitió evitar la repetición de 594 mil 580 electores en el Registro, por encontrarse en la lista de su lugar de residencia permanente y haber ejercido el voto en otro colegio electoral.

Además, se excluyeron 3 mil 445 electores fallecidos después de la actualización, impresión y entrega de las Listas de Electores por el Registro a la Comisión Electoral Especial del MINREX y a las Comisiones Electorales Municipales en Cuba para el día de la votación, según regula el apartado 3.17 de la Cartilla Electoral, aprobada por la Comisión Electoral Nacional.

Los resultados finales que hoy se informan han exigido de nuestras autoridades y especialistas del Registro de Electores un arduo y dedicado trabajo con total transparencia y apego a la ley.

Por todo lo anterior, se concluye con una lista actualizada de 8 millones 705 mil 723 electores, como resultado de la suma del parte inicial, las 39 mil 454 inclusiones reales que no se encontraban en el registro, menos los excluidos por fallecimiento, ya citados.

Se ratifica que ejercieron el derecho al voto 7 millones 848 mil 343 electores para el 90,15 % de la lista actualizada.

De 7 millones 848 mil 343 boletas depositadas en urna se declararon válidas por reunir los requisitos establecidos en la Ley, 7 millones 522 mil 569 lo que representa el 95,85 %.

Votaron por el SÍ, 6 millones 816 mil 169 electores, que representa el 78,30% de la lista actualizada y el 86,85% de los electores que votaron.

Los votos obtenidos por el NO ascienden 706 mil 400 para el 8,11% de la lista actualizada y el 9% de los electores que votaron.

La Comisión Electoral Nacional ratifica el reconocimiento por el trabajo desarrollado a todas las autoridades electorales, así como a las distintas organizaciones e instituciones por la cooperación y el apoyo prestado al desarrollo del Referendo Constitucional a lo largo y ancho de nuestro país y en especial al Pueblo Cubano.

Comisión Electoral Nacional

28 de febrero del 2019




Una ley para el futuro.

En fecha tan entrañable como el 24 de febrero, a 124 años del reinicio de la contienda independentista dirigida por el Héroe Nacional José Martí, los cubanos de estos tiempos, fieles a las tradiciones de luchas, acudiremos a las urnas a aprobar la Constitución, como expresión de firmeza, lealtad al legado del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro, y diremos con nuestro voto: Sí a la Revolución, a la soberanía e independencia de la Patria, a la unidad. Sí por el socialismo y por el compromiso con los héroes y mártires en los más de 150 años de luchas por la libertad.” (Discurso del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, en la clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, diciembre 2018)

Ante la pregunta: ¿Ratifica usted la nueva Constitución de la República?, cada ciudadano cubano tendrá la oportunidad, este 24 de febrero, de marcar con una simple cruz en la casilla con el Sí o el No, según lo establece la ley.

La nueva Carta Magna regirá nuestros derechos y guiará los deberes sin discriminación. Es una ley para el futuro y el legado a las venideras generaciones que podrán tener un mejor país atemperado a su tiempo.

“Llegamos a ella después de un amplio proceso de consulta popular donde los ciudadanos, residentes dentro o fuera del país, tuvieron la oportunidad de expresar libremente sus consideraciones sobre el contenido del proyecto, el cual comprendía, entre otros aspectos relevantes, los fundamentos políticos y económicos, los derechos y los deberes y la estructura del Estado”, valoró el Presidente cubano.

Como resultado de un amplio proceso de consulta popular su texto inicial fue modificado en un 60 % con las opiniones vertidas en más de 133 000 reuniones en todo el país. Y luego fue aprobada por los representantes del pueblo ante  Asamblea Nacional del Poder Popular.

La Ley Fundamental reafirma el rumbo socialista de la Revolución y nos permite encauzar la labor del Estado, el Gobierno, las organizaciones y todo el pueblo en el perfeccionamiento continuo de la sociedad; refuerza la institucionalidad; establece la prevalencia de la Constitución en nuestro actuar una mayor inclusión, justicia e igualdad social y un reforzamiento del empoderamiento del pueblo en el gobierno de la nación.

Este 24 de febrero en las urnas, Cuba demuestra una vez más de que las decisiones fundamentales y el consenso en torno a los temas que definen la vida de la nación se construyen con el aporte decisivo de todos.




Una Constitución moderna y a atemperada a nuestro país.

La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó este 22 de diciembre la Constitución de la República de Cuba, que se someterá a referendo popular el 24 de febrero de 2019.

El Presidente del Parlamento Cubano, Esteban Lazo, convocó en sesión plenaria a los ciudadanos con derecho al voto a respaldar la nueva Carta Magna cubana, nacida de un trascendental ejercicio de construcción colectiva que pone a Cuba ante una Constitución moderna, atemperada al país que tenemos y que queremos.

Cada diputado tuvo la oportunidad de ejercer su derecho y adoptar la decisión de refrendar el nuevo texto constitucional que una vez más se sometió a su consideración. El Proyecto fue aprobado de forma unánime por los parlamentarios presentes.

Tras la consulta realizada a todo el pueblo, entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre, el texto inicial cambió en un 60 por ciento de su contenido. El mismo ha sido corregido a partir de las sugerencias que hicieron hoy los legisladores cubanos.

El repentista y diputado por el municipio de Güines, Aramís Padilla Martínez, entonó sus décimas ante un plenario conmocionado y con los sentimientos a flor de piel.

 




No hay retrocesos, la esencia del artículo 68 se mantiene

Intervención de la Diputada Mariela Castro Espín en el Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la ANPPP, el 22 de diciembre de 2018.

La reformulación del anterior artículo 68 que actualmente está contenida en el artículo 82 debe ser interpretada como un avance en un proceso tan complejo como lo es la reforma de la norma de mayor relevancia en nuestro contexto social y político.

Contrario a las manipulaciones y tergiversaciones que en los últimos días han circulado en las redes sociales, el actual artículo referido al matrimonio mantiene su vocación de inclusión, en total sintonía con el principio de igualdad y no discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género que también está contenido en la propuesta de texto constitucional en el actual artículo 42.

La referencia constitucional sobre el matrimonio está ahora en un capítulo novedoso y en el cual se abordan las familias en toda su diversidad. Se consagra al matrimonio como una institución social y jurídica, y se reconoce como una de las formas de organización de la familia, pero no la única. Respecto a los sujetos del matrimonio, se utiliza el concepto de cónyuges, construcción jurídica que hace alusión a las personas que han formalizado el vínculo matrimonial y que en modo alguno limita la posibilidad de que personas del mismo género puedan acceder al matrimonio como forma de reconocimiento jurídico de la unión que han deseado construir. No quepan dudasde que el artículo 82 destierra, en sede constitucional, toda alusión o apoyatura binaria en cuanto al género y la heternormatividad que caracteriza la regulación que sobre el matrimonio existe en el texto que hoy intentamos reformar.

La nueva formulación coloca como elemento novedoso las uniones de hecho, sin atarlas a género alguno; esta figura, según las estadísticas y los criterios de estudiosos sobre las familias en nuestro país, es la más usada en nuestra sociedad.

Otro elemento novedoso lo constituye el hecho de que no se haga alusión expresa a la reproducción con fin del matrimonio ni de las familias, lo que desmarca esta vieja concepción que hacían girar las dinámicas familiares en torno a la descendencia. Esto, obviamente, visualizará el derecho de personas que, con independencia de su orientación sexual e identidad de género, no conciben la reproducción como fin último en sus proyectos de vida pero sí deciden formar familias al margen de ello.

No hay retrocesos, la esencia del artículo 68 se mantiene, incluso la letra actual, como he planteado, trasciende la propuesta anterior.

Tenemos un primer reto, garantizar el voto positivo de la mayoría de nuestros electores en el ejercicio democrático previsto para febrero del año próximo. Desde hoy y hasta esa fecha debemos fortalecer las estrategias de comunicación y sensibilización a la población para aportar todos los argumentos que necesiten.

Luego del referendo, y con el voto favorable de la mayoría de nuestro pueblo, en el que confío plenamente, debemos concentrarnos en la formulación de la ley que desarrollará todo lo relativo a las familias, y en particular, al matrimonio. Esta ley, el Código de Familia, deberá informarse de las posiciones científicas más avanzadas respecto al tema y tendremos que tomar como referentes las experiencias similares que existen a nivel internacional y nuestras realidades. Las propuestas de modificación del Código de Familia vigente debe expresar y garantizar el matrimonio tal cual se ha concebido constitucionalmente, como una institución plural, inclusiva, a la que todas las personas podamos acceder sin distinción alguna.

Insisto, ante las campañas manipuladoras que la contrarrevolución está impulsando en las redes sociales para sabotear el referendo promoviendo el No, tenemos el deber de hacer una buena y rigurosa campaña para informar al pueblo y al mundo.

Quiero afirmar que que los principios de la Revolución y los derechos de todas las personas quedan blindados en el nuevo texto constitucional. Ahora tenemos que legitimarlos con el Sí que daremos en el Referendo.

Confíen en que el carácter educativo y transformador del derecho hará prevalecer la justicia en las leyes que se deriven de la Constitución, y el 24 de febrero, Cuba se levantará, una vez más, para todos los tiempos

Démosle el SÍ a la Constitución y luego cerremos filas para lograr leyes de desarrollo tan avanzadas como el que será nuestro nuevo texto constitucional.

Quiero felicitar a la Asamblea Nacional y enfáticamente a la Comisión Redactora por su riguroso trabajo, por su aporte conceptual y metodológico a este ejercicio democrático, y por el espíritu crítico que han mantenido sobre su propio trabajo para perfeccionar los próximos procesos que desarrollaremos.

Quiero felicitar a Homero Acosta por su magistral desempeño como jurista y como educador, porque nos enseñó a los Diputados y Diputadas, pero también a nuestro pueblo.

También al pueblo de Cuba, por su madurez política, por sus valiosos aportes y por la responsabilidad asumida.

De manera muy especial quiero felicitar a un educador que ha sido un   ejemplo inspirador en mi vida, que me enseñó que se puede amar a la Revolución sin abandonar a la familia, y que se puede amar a la familia sin abandonar la Revolución. Gracias por su ejemplo como padre y como revolucionario.

Permítame abrazarlo, como Diputada.




Díaz-Canel: «Vamos a salir adelante y vamos a seguir venciendo»

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Segundo Período Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 22 de diciembre de 2018, “Año 60 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido;
Compañeros Machado y Lazo;
Diputadas y diputados;
Compatriotas:

Nuestras primeras palabras en el Día del Educador para felicitar y reconocer a los maestros cubanos, quienes nos dedican, más que sus horas, el sentido de sus vidas.

El 2018 casi termina y volvemos a reunirnos para el tradicional abrazo y la evaluación de un período crucial en la historia de la Revolución Cubana.

El que hoy despedimos quedará en nuestra memoria nacional como el año en que una nueva generación, de manera gradual y paulatina, en clara expresión de continuidad, comenzó a asumir tareas principales de dirección, con la suerte de mantener la guía de la Generación Histórica, en particular del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.

Durante los meses transcurridos desde las sesiones de la Asamblea en abril, hemos contado con esa guía ante los más duros e inesperados desafíos y encontrado en su confianza y en la dirección colectiva los recursos fundamentales para llegar hoy aquí a rendirles cuenta, comprometidos con la solución de los problemas que más preocupan al pueblo, que son los que absorben cada minuto de nuestros días y cada partícula de nuestras energías.

Haciendo un balance de esfuerzos y resultados, debo hablar, en primer lugar, de la profunda satisfacción que nos deja la discusión popular de la nueva Constitución que hoy se aprueba.

Con ese debate, no solo hemos enriquecido nuestra cultura política, el sentido de pertenencia a una nación y el futuro del país. Nos hemos acercado más a las preocupaciones y demandas de nuestra gente, objetivo fundamental de la Revolución del que siempre han intentado distraernos los adversarios, empeñados en fracturar y dividir a la sociedad cubana, conscientes de que la unidad es su más cara fortaleza.

Me gustaría decir que ha sido un año de impulso al gobierno electrónico y por una mayor eficiencia en la gestión económica, pero se trata solo del primer escalón en una tarea de demandas infinitas que hacia el 2019 deberán comenzar a dar sus primeros frutos.

Y es preciso decir que también tuvimos pruebas realmente duras, como las inundaciones que asolaron las provincias centrales y la caída de un avión que dejó un doloroso saldo de 112 muertes y una sola sobreviviente, quien en días recientes ha enviado un hermoso mensaje de agradecimiento a sus compatriotas y en especial al equipo médico que la mantuvo con vida.
Cumplida la triste tarea de revivir la peor noticia de este año para Cuba, retomo la más estimulante.

Esta sesión de la Asamblea Nacional concluye con una decisión trascendente para la vida de la nación: la aprobación de la nueva Constitución de la República que en febrero será sometida a Referendo.

Llegamos a ella después de un amplio proceso de consulta popular donde los ciudadanos, residentes dentro o fuera del país, tuvieron la oportunidad de expresar libremente sus consideraciones sobre el contenido del proyecto, el cual comprendía, entre otros aspectos relevantes, los fundamentos políticos y económicos, los derechos y los deberes y la estructura del Estado.

Todas y cada una de las intervenciones fueron debidamente valoradas y originaron cambios en cerca de un 60% de los artículos del Proyecto, lo que permitió enriquecer su contenido.

El análisis popular puso de manifiesto la voluntad de perfeccionar la Constitución, pero fue mucho más allá porque aportó importantes elementos a tener en cuenta en el amplio ejercicio legislativo que debemos emprender para respaldar con las leyes necesarias el cumplimiento de los preceptos constitucionales.

La ocasión es propicia para, en nombre de la Asamblea Nacional, felicitar a quienes participaron en el aseguramiento y organización del proceso de consulta popular, incluyendo los dúos que condujeron las más de 133 000 asambleas efectuadas en todo el país, los funcionarios responsabilizados con la recopilación y análisis de los planteamientos; al Centro de Estudios Sociopolíticos del Comité Central del Partido y, en particular, a la Comisión encargada de la redacción del proyecto de Constitución y, como sentida y justamente se ha expresado aquí, a su presidente, el General de Ejército Raúl Castro Ruz (Aplausos).

La Ley Fundamental que acabamos de aprobar reafirma el rumbo socialista de la Revolución y nos permite encauzar la labor del Estado, el Gobierno, las organizaciones y todo el pueblo en el perfeccionamiento continuo de la sociedad; refuerza la institucionalidad; establece la prevalencia de la Constitución en nuestro actuar una mayor inclusión, justicia e igualdad social y un reforzamiento del empoderamiento del pueblo en el gobierno de la nación.

Este proceso, que continúa con la celebración del Referendo el 24 de febrero del venidero año, es una genuina y excepcional demostración del ejercicio del poder por el pueblo y, por consiguiente, del marcado carácter participativo y democrático de nuestro sistema político.
Contrario a lo que exponen los enemigos de la Revolución, Cuba ha dado una vez más muestra de que las decisiones fundamentales y el consenso en torno a los temas que definen la vida de la nación se construyen con el aporte decisivo de todos. Habría que decirles a nuestros detractores que se arriesguen a hacer en sus países un proceso de similares características al que estamos desarrollando.

En fecha tan entrañable como el 24 de febrero, a 124 años del reinicio de la contienda independentista dirigida por el Héroe Nacional José Martí, los cubanos de estos tiempos, fieles a las tradiciones de luchas, acudiremos a las urnas a aprobar la Constitución, como expresión de firmeza, lealtad al legado del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro, y diremos con nuestro voto: Sí a la Revolución, a la soberanía e independencia de la Patria, a la unidad. Sí por el socialismo y por el compromiso con los héroes y mártires en los más de 150 años de luchas por la libertad.

Queridas compañeras y compañeros:

Ha sido intenso y fructífero el debate en las 10 comisiones de trabajo de esta Asamblea. Además del texto constitucional, hemos discutido en plenario dos temas prioritarios: el cumplimiento del plan y el presupuesto en el presente año y sus propuestas para el 2019.
Con un discreto crecimiento del Producto Interno Bruto del 1,2% —que no por limitado deja de ser alentador, en medio de tantos factores adversos— el comportamiento de la economía cierra en signo positivo.

Para que no se subestime, me permito reseñar algunas decisiones favorecidas por ese discreto, pero real crecimiento:

En noviembre del presente año se puso en vigor el incremento de las pensiones mínimas a los jubilados, pasando de 200 a 242 pesos para casi 300 000 personas.

Se incrementaron además en 70 pesos todas las prestaciones monetarias a recibir a través de la asistencia social, en beneficio de 99 000 núcleos familiares.

Estos incrementos, que tienen un costo anual para el Presupuesto del Estado de 224 millones de pesos, están dirigidos a mejorar modestamente el ingreso de las personas y núcleos familiares de menor poder adquisitivo y son un anticipo parcial de las medidas que se adoptarán para ordenar la situación de los salarios, pensiones, prestaciones de la asistencia social, subsidios y gratuidades.

Uno de los sectores que más aporta es el de las comunicaciones, gracias al crecimiento de la conectividad y el acceso a Internet en entidades estatales, así como en los servicios demandados por la población con el aumento de 700 000 líneas móviles, para un total de 5 300 000 en servicio.

Los puntos de acceso público mediante wifi también crecen en más de 300 y los hogares conectados a Internet ya suman 60 000.

Las afectaciones mayores al Producto Interno Bruto se concentraron en la industria azucarera y, más ligeramente, en el sector de la agricultura y la ganadería. No obstante, es justo resaltar el incremento de la producción de arroz y frijoles que nos permiten sustituir importaciones.

A pesar del impacto del huracán Irma, que afectó severamente la comercialización del destino Cuba en la temporada alta 2017-2018, y las medidas adoptadas por el Gobierno norteamericano para obstaculizar los viajes a nuestro país, el turismo terminará el presente año creciendo y con un nuevo récord de visitantes internacionales.

No menos relevante es el hecho de que en medio de tantos factores adversos se han garantizado los servicios sociales a la población en Educación, Salud, Cultura y Deportes. Se prevé que el año 2018 cierra con una tasa de mortalidad infantil de 4, similar a la del año anterior, que es la más baja de la historia.

Un programa que tuvo un significativo impulso fue el de la vivienda, lo que permitió terminar la ejecución de más de 29 000 viviendas por el plan estatal, al tiempo que por esfuerzo propio de la población se alcanzarán cerca de 11 000. A este empeño contribuirá la política de la vivienda que recientemente fue aprobada por el Consejo de Ministros e informada a los diputados en esta sesión del Parlamento.

Para el año próximo se prevén niveles similares de crecimiento de la economía, el 1,5% del Producto Interno Bruto, con una recuperación de la industria azucarera, e incrementos de la actividad en otros sectores como la construcción, el transporte y las comunicaciones.

Pero estos crecimientos, si bien reflejan el avance del país en determinados sectores, no permiten alcanzar los niveles de desarrollo que se requieren para satisfacer las siempre crecientes necesidades de la población. Por eso se han definido, dentro del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social para el 2030, un grupo de objetivos a los que debe encaminarse el desempeño de la economía para el período 2019-2021. Dentro de estos resultará vital el incremento de los ingresos por exportaciones y de las capacidades para aumentar la producción nacional, a través de un proceso inversionista que requiere más eficiencia.

Las formas no estatales de gestión aportaron al Presupuesto del Estado el 12% de los ingresos totales en 2018, los cuales también deben crecer ligeramente el próximo año. Los casi 600 000 trabajadores por cuenta propia aportan el 5% de los ingresos del Presupuesto.

Compañeras y compañeros:

El país continúa sufriendo una tensa situación en las finanzas externas debido al no cumplimiento de los ingresos planificados por exportaciones, el turismo y la producción azucarera, a lo que se suman los daños ocasionados por una prolongada sequía, seguida por los destrozos del huracán Irma y posteriormente la ocurrencia de intensas lluvias, todo lo cual ha condicionado afectaciones en los arribos de materias primas, equipos e insumos.

Solo gracias a medidas adicionales de control en los principales aseguramientos financieros del plan 2018, encaminadas a trabajar con mayor precisión las decisiones en materia de importaciones y otros gastos en divisas en el segundo semestre, se logró el crecimiento con un saldo positivo en la balanza comercial y en la cuenta corriente.

Hemos expresado que la batalla económica sigue siendo la tarea fundamental y también la más compleja. Es esa la tarea que más exige hoy de todos nosotros, porque es de la que más espera nuestro pueblo.

El contexto que hemos descrito demanda una planificación movilizadora, dirigida a impedir que la burocracia inmovilice el desempeño de los principales actores económicos.

Se impone reforzar nuestras estructuras y equipos de dirección y gestión económica con los aportes de especialistas y expertos de las Ciencias Económicas en particular y de otras en general. No podemos cansarnos de oír a los que saben, valorar sus propuestas y articularlas con lo que nos proponemos lograr.

Necesitamos una actitud más proactiva, inteligente y concreta de los dirigentes impulsando —no trabando ni demorando— soluciones seguras y particulares a los problemas, con la búsqueda continua e intensa de respuestas ágiles y eficientes.

Es menester ser más coherentes con la Conceptualización del Modelo Económico y Social y más sistemáticos y precisos en la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social de la Revolución, aprobados por nuestro Partido.

Es hora de actuar sin dogmas y con realismo, atendiendo las prioridades, facilitando el real fortalecimiento de la empresa estatal y su encadenamiento productivo con la inversión extranjera, las empresas mixtas y el sector no estatal de la economía.

Debemos, igualmente, ordenar la actividad del sector privado de la economía, pero sin trabar o frenar su desempeño, estimulando las mejores prácticas hasta lograr que quienes la ejercen se aparten de la ilegalidad. El reto es integrar a todos los actores, formas de propiedad y de gestión presentes en nuestro entorno económico social, a la batalla por la economía que, reitero, es hoy la batalla fundamental.

Como nos lo dicen los resultados del año, es imperativo impulsar la inversión extranjera, fomentar un ambiente de confianza y seguridad para los inversionistas, exportar más, defender los ingresos, cerrar el ciclo de las exportaciones con el cobro oportuno; cumplir con lo señalado por el General de Ejército Raúl Castro, en repetidas ocasiones, de no gastar más de lo que ingresemos y no asumir compromisos que no podemos honrar. Asimismo, detener y solucionar la cadena de impagos.

Invertir con eficiencia y hacer cumplir lo previsto en los estudios de factibilidad tras la puesta en marcha de las inversiones, es tan importante como darle toda la atención posible a su ejecución, garantizando los suministros y la fuerza de trabajo oportunamente, evitando las sorpresas y la improvisación.

Al mismo tiempo debemos conocer y manejar todas las posibilidades de financiamiento, usar más eficientemente los créditos y ser responsables con sus pagos.

Aprovechar eficientemente los valiosos recursos humanos y la fuerza de trabajo calificada y científica que nos hemos dado con la gran obra educativa de la Revolución; defender la producción nacional, movilizar todas nuestras potencialidades para producir más y con eficiencia, es lo único que nos permitirá crecer, por encima de las afectaciones climáticas y la tensión financiera.

Debemos igualmente, impedir los gastos superfluos en la actividad del Gobierno, lograr un real control de los recursos y aprovechar las experiencias de otras naciones socialistas como China, Vietnam y Laos.

La gestión gubernamental se debe orientar con mayor ímpetu a la exigencia de la calidad en los servicios y a evitar que sus insuficiencias provoquen molestias e irritación a la población. Jamás olvidar que como servidores públicos, nuestro mayor objetivo es el bienestar del pueblo.
Abordar la actual coyuntura de manera realista y objetiva es lo que nos permite definir un plan de la economía para el año 2019 sustentable, afincado sobre bases sólidas que propicien, pese a las dificultades, el desarrollo en las actividades prioritarias para el crecimiento y contribuyan al restablecimiento paulatino de la credibilidad financiera de la nación.

Compatriotas:

2019 será un año de ordenamiento. El plan estará en función de los ingresos en divisas del país y su cobro, pagando más deudas que créditos a obtener y cumpliendo con la mayor puntualidad posible el pago de los compromisos.

No hay otra manera de hacer el plan; de lo contrario, sería proponer algo que no se cumplirá y que se haría inmanejable.

Debo enfatizar que lo previsto en este plan es lo mínimo a alcanzar. Hay que generar riqueza para tener más. Su ejecución debe ser apoyada por una adecuada administración del presupuesto, en el cual debemos potenciar todas las posibilidades de ingresos, la disminución de los gastos presupuestarios en el sector empresarial y la mayor disminución posible del déficit del presupuesto.

Lograr los objetivos propuestos demanda un profundo proceso de discusión del plan, un elevado nivel de control e involucrar a todos para defenderlo entre todos.

La zafra, actividad económica importante no solo por la producción de azúcar, sino por su capacidad de generar ingresos líquidos, su aporte a la generación eléctrica a partir de biomasa, la producción de alimento animal y de derivados, se ha iniciado sobrecumpliendo los indicadores principales. Ahora lo importante es no dejar acumular problemas que atenten contra el buen desempeño en lo que queda de contienda.

Como parte del proceso de informatización de la sociedad, avanza la digitalización de la televisión y se abrió el servicio de Internet en los móviles, una nueva posibilidad para los ciudadanos y una clara expresión de la voluntad política del Gobierno de llevar adelante ese programa con nuestros propios esfuerzos y talento, sin espacio para la injerencia que algunos disfrazan en perversas ofertas y planes colonizadores.

Continúan las inversiones en parques eólicos y fotovoltaicos, mientras se inician las relacionadas con la generación a partir de biomasa en bioeléctricas, apoyando la proyección de cambio de la matriz energética y el incremento en el uso de las fuentes renovables de energía.
Con el propósito de debatir con amplitud las proyecciones de desarrollo del país, hemos considerado conveniente convocar en el primer trimestre del próximo año una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional que dedicaremos al análisis del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, en sus tres etapas, y el informe sobre el estado de la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Por otra parte, recientemente han entrado en vigor medidas relacionadas con la actividad del trabajo por cuenta propia. La mayor parte de la población las acepta y considera que son necesarias para la organización y control de este proceso.

Al respecto, quiero precisar nuestro punto de vista sobre esta actividad.

Los trabajadores por cuenta propia no son enemigos de la Revolución, son resultado del proceso de actualización del modelo económico, han resuelto problemas que recargaban al Estado y para los cuales en ocasiones resultaba ineficiente. Ellos han ido rescatando oficios que la vida probó que son necesarios.

Al sector no estatal lo hemos reconocido como un complemento de la economía y no existe intención alguna de evitar que puedan prosperar, pero su funcionamiento tiene que ser dentro de la legalidad.

Conocemos que contamos con la mayor parte de ellos para impulsar y dinamizar la economía. Hay que borrar de algunas mentes los prejuicios hacia su labor, que nos hacen tanto daño como aquellos inspectores que llegan a corromperse, y generan desconfianza e inseguridad.

Para su adecuado ejercicio, nos corresponde crear condiciones que propicien el cumplimiento de las nuevas normas y aporten al real ordenamiento de la actividad. Los funcionarios encargados de velar por la aplicación de las mismas deben actuar con ética, rigor y justeza y borrar la mala imagen que provocan las conductas corruptas de algunos.

No desconocemos tampoco, que trabajadores privados de algunas modalidades han expresado inconformidad con estas regulaciones, pero no desde una perspectiva de cooperación con la población, sino porque están en contra de un orden que ponga coto al enriquecimiento ilícito, lo cual no será permitido.

Sabemos que persisten intentos para convertir al sector no estatal en un enemigo del proceso revolucionario, pero no lograrán desunirnos. Para eso contamos con el compromiso de nuestros trabajadores por cuenta propia y de las instituciones estatales.

Diputadas y diputados:

Es preciso esclarecer también que hay quienes intentan tergiversar el alcance y los objetivos del Decreto 349, asociándolo a un instrumento para ejercer censura artística. Hablo de entes ajenos a la Cultura, a los que nunca les ha preocupado y han permanecido en silencio ante la proliferación de la banalidad, la vulgaridad, la violencia, la grosería, la discriminación de la mujer, el sexismo y el racismo presente en las más variadas expresiones que, atentando contra la política cultural de la Revolución, se exhiben en espacios públicos estatales y privados, algunos de estos ni siquiera legalmente reconocidos.

Sabemos muy bien de dónde provienen las instrucciones, con el objetivo de confundir, dividir, desanimar y desmovilizar.

Es evidente que el citado Decreto, por su importancia, debió ser más discutido y mejor explicado. Ello se pone de manifiesto en las opiniones de grandes de nuestra Cultura, que sí tienen una obra probada y comprometida.

A ellos los convoco a acompañarnos en la tarea de hacer ahora lo que debimos haber hecho antes.

En esos aprendizajes imprescindibles, podemos encontrar juntos, desde el diálogo sincero, el modo de implementar esta norma, porque obedeció a una necesidad y a una demanda de los propios artistas, de impedir que siga proliferando el irrespeto a la política cultural con producciones seudoartísticas que dan una imagen del país que no somos, ni hemos sido nunca, ni debemos ser jamás.

Puedo asegurar que dicho Decreto tiene un sólo objetivo: proteger la cultura nacional de los falsos artistas, del intrusismo profesional y de la seudocultura generadora de antivalores, temas denunciados en múltiples espacios por nuestros creadores, escritores y artistas.

La creación artística en Cuba es libre y lo seguirá siendo, tal como se postula en la Constitución y las instituciones culturales tienen la responsabilidad de aplicar dicha norma con total apego a estos propósitos.

Compañeras y compañeros:

Los temas debatidos en esta Asamblea requieren de una atención priorizada del Consejo de Ministros. En tal sentido estamos desarrollando un sistema de trabajo basado en el intercambio con el pueblo, la visita a los territorios y comunidades, el vínculo con los colectivos que protagonizan los programas de desarrollo económico y social.

Hasta ellos llegamos para escuchar, argumentar, aclarar, destrabar y solucionar problemas; atender quejas, incomprensiones y desaciertos.

Nos interesa promover la rendición de cuentas de los que dirigimos, favoreciendo la comunicación en directo con el pueblo, a través de los medios de prensa y en las redes sociales, sistemáticamente.

Queremos abrir caminos para que la investigación científica tenga espacio en cada proceso y aporte innovación y necesitamos impulsar la informatización de la sociedad.

Sistematizamos el seguimiento y aseguramiento a los programas de desarrollo, fomentando un estilo de dirección y conducción colectiva y defendiendo con disciplina y compromiso las orientaciones de nuestro Partido.

Hemos convocado y proseguimos una batalla ética contra la corrupción, las ilegalidades, las adicciones y la indisciplina social, manifestaciones que son antagónicas e incompatibles con nuestro presente y futuro.

Lo realizado es aún insuficiente y lo alcanzado es nada con respecto a nuestros propósitos como Gobierno de la Revolución, pero queremos agradecer el apoyo y la comprensión de las cubanas y cubanos que habitan nuestra geografía. A ellos nos debemos.

Hay muchas interrogantes que atender y responder. Les daremos repuestas a todas cuantas sea posible y para aquellas que por el momento no las tengan, no cesaremos en el empeño de encontrarlas.

Cubanas y cubanos:

El año 2018 ha sido intenso en medio de un contexto internacional complejo por el acrecentamiento del hegemonismo imperial que mutila el multilateralismo en las relaciones internacionales.

Latinoamérica y el Caribe, nuestra Patria Grande no es ajena a estos influjos.
Cuba es acusada por el imperio de ser la causante de lo que consideran “los grandes males de la región”. El bloqueo se recrudece y se intensifica la persecución financiera para obstaculizar el desarrollo del país.

El resultado alcanzado el pasado 1ro de noviembre en diez votaciones sucesivas de la Asamblea General de las Naciones Unidas demostró el abrumador apoyo con que cuenta Cuba en su lucha contra el bloqueo, una política agresiva, anacrónica, fracasada, que causa enormes daños al pueblo cubano, constituye el principal obstáculo a nuestro desarrollo y es una violación de los derechos humanos. Mucho agradecemos a todos los gobiernos que contribuyeron al reclamo de ponerle fin.

Ese mismo día, el Asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, con lenguaje extremadamente agresivo e irrespetuoso, anunció en Miami nuevas medidas que refuerzan el bloqueo, las que junto a otros hechos y amenazas, auguran que su Gobierno avanza hacia un curso de confrontación con Cuba.

El imperialismo estadounidense ha reiterado la vigencia de la Doctrina Monroe y arremete contra los gobiernos y procesos progresistas, intenta revertir los avances conseguidos en materia de integración y de justicia social en la región; realiza una sistemática y enorme operación de manipulación comunicacional y cultural; y persigue y criminaliza a fuerzas políticas y líderes de izquierda, movimientos populares y organizaciones sociales con el objetivo de imponer el neoliberalismo. Intenta destruir, asimismo, los mecanismos de cooperación y concertación genuinamente latinoamericanos y caribeños, como la Celac y Unasur.

Pero los pueblos no se doblegan ni abandonan la lucha como se demostró en el amplio y unitario XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo, celebrado en esta ciudad en el pasado mes de julio.
Expreso nuestra profunda gratitud a la Mancomunidad del Caribe por su alentadora Declaración de Solidaridad del 8 de diciembre de 2018, en honor a la celebración del Día Caricom-Cuba.

La Declaración de la XVI Cumbre de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América, ALBA-TCP, celebrada en La Habana el pasado 14 de diciembre, abordó estos temas, se pronunció por actuar con determinación en la movilización e indispensable unidad de las fuerzas revolucionarias, progresistas y populares y expresó pleno respaldo y solidaridad a la República Bolivariana de Venezuela y a la República de Nicaragua frente a la hostilidad imperialista y oligárquica.

En México el presidente Andrés Manuel López Obrador obtuvo una histórica victoria que despierta gran simpatía. A él y al fraterno pueblo mexicano, agradezco la afectuosa hospitalidad con que fuimos acogidos en su toma de posesión.

En Brasil, las inaceptables condiciones y calumnias reiteradas por el Presidente electo de ese país para liquidar el Programa Más Médicos, vulnerando los acuerdos respectivos con la Organización Panamericana de la Salud, nos han obligado, en defensa de la dignidad, altruismo y reconocida profesionalidad de nuestros trabajadores de la salud, a poner fin a la participación cubana, como se ha informado detalladamente a nuestro pueblo y a la opinión pública brasileña e internacional.

Todos los días llegan, desde los más remotos rincones del gigante sudamericano, mensajes de agradecimiento a nuestros médicos y de rechazo a la política del nuevo Presidente que los arrancó de aquellos parajes a donde sólo ellos llegaron para salvar vidas.

Como Lula expresó en un mensaje a nuestro pueblo: “Lamento que el prejuicio del nuevo Gobierno contra los cubanos haya sido más importante que la salud de los brasileños que viven en las comunidades más distantes y necesitadas”.

La historia dejará constancia del antes y el después de nuestra cooperación. En la cuadragésima edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, una documentalista brasileña puso de pie a todo el auditorio con solo mencionar a nuestros médicos. Medios de todo el mundo han virado sus ojos a nuestra colaboración médica por primera vez, a raíz del despropósito del ultraderechista Gobierno brasileño.

Nuestros profesionales de la salud son el paradigma que se opone a los egoísmos y la mercantilización de los servicios médicos. Ellos son Cuba y son el más hermoso monumento a la obra internacionalista, humanista, en defensa de los derechos humanos a escala universal, de Fidel.

En los últimos meses, hemos tenido intensos y provechosos intercambios bilaterales, en particular durante nuestras visitas oficiales a la Federación de Rusia, la República Popular Democrática de Corea, la República Popular China, la República Socialista de Viet Nam y la República Popular Democrática Lao, cuya cálida hospitalidad agradecemos y de las que se derivaron importantes acuerdos en cuyo cumplimiento ponemos todos nuestros esfuerzos.

Resultaron también significativos los intercambios sostenidos durante nuestra presencia en la República Francesa y el Reino Unido. Ha sido asimismo provechosa la visita a La Habana del Presidente del Gobierno español Pedro Sánchez.

Fue particularmente emotiva la conmemoración junto a las hermanas naciones africanas del centenario del natalicio de Nelson Mandela y del trigésimo aniversario de la batalla de Cuito Cuanavale contra el régimen del apartheid.

Queridos Compatriotas:

¡Qué tremendo año estamos despidiendo!

Si solo atendiéramos a los símbolos, bastaría con los 150 años de pelea feroz por nuestra independencia que marca el 2018 y los 60 años de combate, resistencia y creatividad que se cumplen del triunfo definitivo, al primer minuto de 2019.

Transitamos de uno al otro empujados por la imponente hazaña de los que se lanzaron a la manigua, a veces sin más armas que la vergüenza y enfrentaron hambre y escaseces sin límite por hacernos libres.

Hombres y mujeres de propiedades y riquezas heredadas, que renunciaron a ellas para crear una nación nueva.

Este año, un museo local de la antigua metrópoli, nos ha prestado una silla que perteneció a Maceo. De un tronco de palma se hizo el trono del más bravo de nuestros Generales. No tomó ninguna elegante y mullida de los que entonces sometían a su Patria. Por eso la guardaron como trofeo de guerra los que, aun matándole, jamás pudieron vencer nuestra vocación libertaria.

Exactamente 60 años después de la muerte de Maceo, en diciembre de 1956, Fidel, Raúl y sus compañeros del Granma, retomaron el espíritu de aquel guerrero y levantaron campamento en las montañas. Tan criolla y soberana como la silla del Titán de Bronce sería la Comandancia rebelde.

También de tablas de palma y techo de guano es la casa de Fidel en La Plata, el sitio jamás conquistado por el ejército de la dictadura, custodiado como estuvo y estará siempre, por los humildes habitantes de aquellas tierras, por donde corre sonoro y libre, el arroyo de la Sierra.

Somos una nación marcada por afanes de independencia tan grandes, que también nos salvaron de las dependencias egoístas a las posesiones materiales, cuando el precio de conseguirlas fue la libertad.

Los símbolos a los que hice referencia, esas señales y esencias que la Historia nos deja, nos hablan de un país con carácter, que supo siempre que “la pobreza pasa, lo que no pasa es la deshonra”, como dijo el Apóstol de la levita gastada, que juntó dinero y voluntades para la Guerra Necesaria, sin apropiarse jamás de un centavo.

Ese carácter, que nos viene de los abuelos y de los padres, que por la Patria nos arranca hasta lágrimas, pero sobre todo nos lanza al galope sobre cuantos quieren dañarla; no es, como algunos creen, el libro de Historia que la joven generación no sabe leer.

Sentir pasión y orgullo por lo que somos al mismo tiempo que impaciencia y angustia por lo que no alcanzamos, más que en un sufrimiento, convierte el tránsito entre estos dos años en un arco de triunfo, coronado por todo lo que hemos entregado y la certeza de que pelear es la victoria (Aplausos).

Vamos siempre por más. Y con todas las generaciones vivas juntas, en homenaje a los que lo sacrificaron todo porque el camino hacia la conquista de ese más, siempre pendiente, estuviera custodiado por la paz y la unidad de todos los cubanos.

En nombre de una generación orgullosa de ser, no relevo, sino continuidad, quiero expresarles el profundo compromiso que nos mueve a pelear sin descanso por estar a la altura de la historia, de nuestros próceres y del pueblo, inseparables en el sentimiento y la fidelidad.
Hoy hemos venido a rendirles cuenta de nuestro trabajo y a comprometernos a más: a impulsar todo lo que nos permita salir adelante y vencer, junto con las limitaciones propias y frente a la guerra económica, la persecución financiera y el bloqueo recrudecido.

La mayor motivación nos la brinda el aniversario 60 de la Revolución, con sus imborrables lecciones de que es posible vencer todos los obstáculos si el pueblo nos acompaña.

Será, sin dudas, otro año de desafíos. Pero, como decía Martí hablando de El alma de la revolución, y el deber de Cuba (…): “Nada espera el pueblo cubano de la revolución que la revolución no pueda darle”.

Vamos a salir adelante. Y vamos a seguir venciendo. A eso nos enseñaron los padres de la nación. A eso nos convoca todos los días el pueblo digno y heroico de Céspedes, Mariana, Maceo, Gómez, Martí, Mella, Villena, Haydeé, Abel, Celia, Frank, Vilma, Camilo, Che, Almeida, Fidel, Raúl y sus compañeros de lucha que nos honran acompañándonos.

El 24 de febrero, en el Referendo para ratificar la Constitución, Cuba estará tocando un punto culminante de los 150 años que hemos celebrado y los 60 de la Revolución Cubana, la Revolución de Fidel y Raúl, que festejaremos el próximo 1ro de enero.

Diremos sí y venceremos otra vez. Porque Somos Cuba.

Felicidades a todo nuestro pueblo por el nuevo año.

¡Hasta la victoria siempre!

¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
(Ovación.)




Raúl Castro y Díaz-Canel, presentes en sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, primer secretario del Partido Comunista de Cuba y del presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, comenzó el segundo periodo ordinario de sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular en el Palacio de las Convenciones de La Habana.

En esta jornada  los diputados recibirán y analizarán información relacionada con  los resultados económicos del año que concluye y se aprobarán las propuestas de Plan de la Economía y Presupuesto del año 2019. Los Parlamentarios debatirán, además,  sobre el Proyecto de Constitución de la República de Cuba.

Esteban Lazo, Presidente de la Asamblea Nacional, afirmó al dejar inaugurada la sesión, dijo que “”es un período de gran transcendencia histórica por los cuerdos que se deben adoptar”, -agregó: “nos rodea el ambiente patriótico que condujo al Triunfo de la Revolución en 1959, y no menos inspiradores  han sido 150 años del inicio de nuestras Guerras de Independencia, bajo el precepto de que en Cuba ha habido una sola Revolución”.

Enfatizó que “permanece la vigencia de los procesos políticos de darle a Cuba la libertad y la justicia merecida, lo cual se manifiesta en los pasos seguidos para la conformación de la nueva Constitución de la República de Cuba.” Y dijo que no hay tema de interés para nuestro pueblo que se haya dejado de analizar en las Comisiones Permanentes de la Asamblea Nacional.




Diputados cubanos debaten sobre Proyecto de Constitución

De cara al inicio este viernes del segundo período ordinario de sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, los diputados cubanos reunidos en tres grupos de trabajo, analizarán el proyecto de nueva Constitución enriquecido con el criterio popular tras la consulta celebrada entre el 13 de agosto y el 15 de noviembre.

También estarán presentes en cada uno de los grupos de trabajo integrantes de la comisión redactora del texto, conformada por 33 diputados encabezados por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Para facilitar el debate, los parlamentarios comenzaron sus análisis por el Preámbulo, pasando luego por cada uno de los Títulos contenidos en el nuevo proyecto de Carta Magna.




Parlamentarios cubanos discuten política de la vivienda

Sobre la política de la vivienda discutieron los parlamentarios cubanos durante la jornada vespertina del tercer día de reuniones ordinarias de trabajo, previa a la segunda sesión ordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), con la presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Durante esta sesión plenaria el ministro de la Construcción, René Mesa Villafaña, informó a los diputados el desarrolllo y la marcha del Prgrama de la vivienda en Cuba, uno de los problemas sociales más sensibles del país.

Al intervenir el presidente cubano instó a diseñar y construir viviendas con calidad y afirmó que la política de la vivienda integra ideas, fuerzas, concepciones, prácticas y utiliza la ciencia en función de la innovación.

Díaz-Canel enfatizó en sesión del Parlamento Cubano que hay que eliminar la práctica corrupta de funcionarios, inspectores, y técnicos que se aprovechan de ese sensible programa.

“Hay que alentar que las casas y los asentamientos que se construyan sean bonitos”, reafirmó.

Y añadió que “hay que fortalecer y crear condiciones en los municipios para que puedan producir materiales de la construcción”.


Caracterización de las viviendas en Cuba
  • Total (hasta junio 2017): 3 millones 824 mil 861 viviendas
  • El 39 por ciento se encuentran en regular y mal estado técnico
  • De Tipología I (paredes y cubierta sólidas) son un millón 956 mil 329 viviendas (51%)
  • Con cubierta ligera un millón 868 mil 532 (49%).
  • En el fondo precario existen 9 mil 823 cuarterías y ciudadelas, con 84 mil 452 viviendas;
  • 117 mil 775 pisos de tierra y se han contabilizado
  • 854 edificios críticos, de estos 696 en La Habana con 6 mil 960 apartamentos, con un total estimado de 849 mil 753 personas afectadas.
  • Por su ubicación geográfica 2 millones 911 mil 959 (76%) se encuentran en asentamientos urbanos y el resto en zonas rurales
  • Con afectaciones climatológicas quedan pendientes 209 mil 861 viviendas, de estas derrumbes totales 60 mil 975
  • De los Huracanes: antes del Sandy 24 mil 891, del Sandy 13 mil 960, del Mathew 7 mil 311 y del Irma, 15 mil 83
Déficit del fondo habitacional en Cuba
  • Déficit habitacional asciende a 929 mil 695 viviendas.
  • Nuevas a construir 527 mil 575
  • A rehabilitar 402 mil 120
  • Provincias más afectadas: La Habana con 185 mil 348, Holguín 115 mil 965 y Santiago de Cuba 101 mil 202 viviendas.
Proyección para la recuperación del déficit
  • En 7 años: Artemisa, Mayabeque, Cienfuegos, Sancti Spíritus e Isla de la Juventud.
  • En 8 años: Pinar del Río, Matanzas y Ciego de Ávila.
  • En 10 años: La Habana, Santiago de Cuba, Holguín, Camagüey, Guantánamo, Las Tunas, Granma y Villa Clara.

El ministro de la Construcción informó ante el plenario de la ANPP que se prevé que el 60 por ciento se construya por esfuerzo propio de la población, excepto en La Habana y Santiago de Cuba que será el 40 por ciento.

“El ritmo de construcción aumenta progresivamente por años, con el desarrollo total de la producción local de materiales, la puesta en marcha de las inversiones y equipos previstos”, acotó.

Adelantó que en el próximo año se deben edificar o rehabilitar 62 mil 462 viviendas (construcción de 32 mil 899 y reparación de 29 mil 563). “Los proyectos serán coherentes con las políticas aprobadas para el uso eficiente de la energía, el agua, así como las medio ambientales, recogidas en la Tarea Vida, para enfrentar el cambio climático, con criterios de arquitectura bioclimática”, divulgó Villafaña.

Actualmente están en proceso de adquisición tres fábricas de Petrocasas (Cienfuegos, Holguín y Santiago), con capacidad cada una de 5 mil viviendas anuales. El sistema FORSA se debe incrementar en 40 juegos de moldes con el equipamiento complementario, para garantizar 2 mil 400 viviendas anuales. Se estudia además la adquisición de la tecnología para la producción nacional de panelería ligera.

“La demanda de recursos requiere de un incremento y uso eficiente en las producciones actuales de la industria nacional, con la ampliación de capacidades productivas en cemento, áridos, pisos, enchapes, muebles sanitarios, soluciones de impermeables, entre otros, lo que se puntualizará en los planes anuales con el Ministerio de Economía y Planificación”, agregó.